Los productores de hoja de coca de los Yungas paceños decidieron intensificar el control social entre sus socios para coadyuvar en la lucha contra el narcotráfico y evitar el desvío de la hoja para este fin. Además, demandaron a la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) reforzar sus controles y cambiar a algunos malos funcionarios.
El anuncio y el pedido lo hizo el ejecutivo del Consejo de Federaciones Campesinas de los Yungas (Cofecay) de La Paz, Félix Barra, tras conocer un informe que publicó La Razón, según el cual el año 2010 más de 1.900 toneladas de coca legal fueron desviadas al negocio de las drogas.
«El control del destino de la hoja de coca no es responsabilidad de los productores, sino del Estado. Nosotros, como productores, hace varios años que ejercemos un control social entre los socios, desde los centros de producción hasta el mercado de Adepcoca», señaló Barra.
En ese marco, demandó a Umopar «reforzar el control» y cambiar a algunos malos efectivos, debido a lo suscitado la semana pasada, cuando autoridades del municipio de Irupana denunciaron el hallazgo y la sospechosa inmediata destrucción de una fábrica de cocaína en esa localidad.
Sobre el control de los cocaleros, explicó que comités comunales elegidos cada año se encargan de certificar la coca que sale de los Yungas. Éstos otorgan un ‘pase’ para que el productor pueda hacer llegar la hoja al mercado legal de comercialización.






