A raíz de una amenaza de bomba se suspendió la audiencia de ayer para definir la revocatoria de traslado a la cárcel de Chonchocoro del ex prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, la anterior semana.
Pasadas las 17.00, una llamada anónima recibida por el Tribunal Sexto de Sentencia, derivó en la interrupción de la audiencia que dispuso el juez César Portocarrero. El hecho provocó protestas e insultos contra el jurista, de parte de quienes apoyan al ex prefecto.
«El juez anunció que hubo una amenaza de bomba y suspendió la audiencia para este viernes a las 11.00. Creemos que es un atropello a los derechos», protestó la defensa de Fernández, Karlo Brito.
La justicia debía decidir si Fernández volvía a San Pedro o se quedaba en Chonchocoro, donde cumple detención preventiva por el caso Porvenir, por la matanza de 11 personas. Mientras se daban las protestas, la gente fue evacuada del Salón Rojo de la Corte Departamental de Distrito. Según los policías que inspeccionaron, todo fue una falsa alarma.
Antes de la audiencia, Fernández, investigado por el caso Porvenir, manifestó haber recibido un trato amable en Chonchocoro, aunque sostuvo que preferiría volver a San Pedro, que no temía por su vida y que iba a contactarse con sus hijas para expresarles su desacuerdo a la huelga de hambre que hacen a su favor.






