Desde el lunes, internas del penal de Miraflores no dejarán ingresar a nuevas reclusas ni salir a aquellas que tienen audiencias, como parte de las medidas en procura de conseguir un prediario de alimentación de 10 bolivianos.
Mientras tanto, en la cárcel de Obrajes ya son cinco las reclusas que se crucificaron, según una de las delegadas, quien informó que el lunes se sacarán sangre como parte de las acciones tendientes a radicalizar sus protestas.
Seis de las 50 huelguistas de hambre fueron dadas de baja, según informó la fuente a la red Unitel, desde detrás de la puerta de ingreso al recinto carcelario.
Los internos exigen un prediario de alimentación de hasta 15 bolivianos. El Gobierno, en reiteradas ocasiones explicó que el incremento en este ítem no puede ir más allá del establecido, es decir, de 5,50 a 6,60 bolivianos.
«Desde el martes, día en el que hemos iniciado las medidas de presión, no tenemos visitas y vamos a masificar nuestro estado de huelga. Desde el lunes no vamos a salir a audiencias (judiciales), ni vamos a recibir a nuevas internas», anunció una de las delegadas del centro de Miraflores.
Una comisión judicial que habitualmente los sábados se reúne con las reclusas para recibir quejas y reclamos, no pudo cumplir ayer con esta labor debido a las medidas de presión. El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, anunció en Santa Cruz que se construirá una cárcel en La Paz, porque la actual no tiene capacidad para albergar a más reclusos.






