Ayer habló con La Razón y cuando se le preguntó qué pasos importantes dio en estos últimos 68 días para cumplir con el mandato presidencial de eliminar la corrupción en 90 días, respondió que «esa era una estrategia que se estaba manejando».
Ante esta respuesta se le consultó si su estrategia incluía un plan contra la corrupción policial que vaya más allá de los 90 días, a lo que Farfán respondió: «Con seguridad que es a futuro. Los 90 días no son suficientes como para hacer un cambio radical, pero es un principio… En el proyecto que tenemos, consideramos el corto, mediano y largo plazo».
Farfán informó, sin embargo, que está redactando un informe final con jefes de área, comandantes departamentales y directores nacionales, sobre las acciones que se ejecutaron al interior de la Policía «que evaluará hasta dónde hemos podido avanzar en materia de la lucha contra la corrupción al interior de la institución» y que será dado a conocer al Presidente.
Anticipó que presentará una lista de policías con cargos jerárquicos, involucrados en actos de corrupción, que pasarán a proceso ordinario. La máxima autoridad policial se refirió al tema a 22 días de que fenezca la conminatoria que le dio Morales cuando lo posesionó en el cargo de Comandante de la entidad policial el 11 de marzo.
Por otra parte, la autoridad policial negó que los cambios de destino que se están ejecutando desde la semana pasada en algunas regiones tengan que ver con el plan anticorrupción. Dijo que se trata de un movimiento rutinario de personal, que va a continuar de acuerdo con las necesidades de la institución.
La autoridad accedió a hablar con La Razón luego de que la seguridad de su domicilio retuviera ayer por unos minutos al fotógrafo de esta casa periodística, que acompañaba un sondeo que se realizaba con vecinos de la zona para confirmar versiones sobre la presencia de un motorizado ilegal en su domicilio.
«Ésta es mi casa y no tengo nada que ocultar. Si tuviese alguna inconducta en la Policía, no hubiese llegado a ser lo que soy», indicó, antes de invitar a La Razón a pasar a su casa, donde mostró un vehículo japonés que es de su propiedad.
Farfán no es el primer ni único comandante al que el Gobierno le exigió acabar con la corrupción. Ya en 1999, al poner en vigencia el Plan de Reestructuración de la Policía, el entonces ministro de Gobierno Wálter Guiteras dijo que quienes se someterían a la depuración serían «los burros y los corruptos». Su plan fracasó.
El año pasado, el general Óscar Nina hizo trabajar a un equipo especial en un ‘seguimiento y rastreo’ de policías de diferentes unidades para identificar, sancionar y echar de la institución a los uniformados comprometidos con delitos. La «purga policial» tampoco dio resultados.
Corrupción para 90 años
El ex viceministro de Gobierno, Gustavo Torrico, manifestó que ni en 90 años se acabará con la corrupción en la Policía. Denunció que había «una cadena que recoge el dinero que viene desde abajo hasta arriba» en la institución.






