El accidente de una avioneta Cessna con placa TU-210L del 5 de mayo y en el que murieron cuatro funcionarios de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y Delito (ONUDC) y dos pilotos de la Fuerza Aérea Boliviana se debió a causas operacionales.
En una conferencia de prensa, la Junta Investigadora de Accidentes de la Fuerza Aérea precisó las causas del siniestro y aseguró que la nave «alcanzó su límite operacional» al tratar de rebasar un obstáculo, perdiendo «sustentación», impactando posteriormente con los árboles, precipitándose a tierra e incendiándose, según ABI. La nave se estrelló en inmediaciones de la población del Palmar, en Yungas.
«Debido a las elevaciones topográficas del terreno, durante el monitoreo, la aeronave ingreso al cañadón del sector de Kanamarca, donde la tripulación se vio sorprendida por las elevaciones y al no poder librar las serranías, incrementó la potencia del motor con un ángulo de descenso máximo, provocando ello la pérdida de sustentación», explicó el presidente de la junta, Richard Álvarez Arteaga.
En el hecho fallecieron los funcionarios de la ONUDC Iván Alfaro, Estephan Campos, Mariela Romero y Patricia Delgado, además de los aviadores Néstor Álvaro Ottich y José Alegría.
Álvarez explicó que el factor meteorológico no influyó en el accidente porque tanto a la hora del despegue como del accidente las condiciones meteorológicas se encontraban operables.






