La ex directora general de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, Liliana Guzmán, negó ayer que en algún momento hubiera ofrecido alimentos para acallar al señor Andrés Poma en el caso de la muerte de su hijo Grover. Por el contrario, acusó a esta persona de mellar su dignidad personal con «acusaciones falsas» y sin fundamento.
Como prueba de sus afirmaciones mostró una copia legalizada de una nota oficial entregada a Poma el 23 de febrero de este año, en la que se le hace conocer que, como ocurre en todos los casos de oficiales fallecidos, le corresponde, en su condición de derechohabiente, recibir una serie de beneficios, entre ellos el salario y los aguinaldos correspondientes a dos años y un paquete anual de víveres que incluye bolsas de fideo, bidones de aceite y quintales de arroz, azúcar y harina. La carta lleva además la firma de recepción del padre del subteniente fallecido.
Andrés Poma denunció el 28 de mayo a la red Erbol que intentaron callarle «con un quintal de harina» y el pago de un salario por dos años, lo que Guzmán calificó como un exceso que podría atribuirse a la angustia que enfrenta el padre del subteniente, pero que «no le otorga derecho para lanzar acusaciones falsas».






