«Nuestros ríos se están secando. El río Uchusuma y el Caño no tienen agua, y el Mauri está siendo derivado hacia la población de Tacna, en Perú. Necesitamos agua para consumo humano, pero también para nuestros animales. Tenemos como 200 mil cabezas de camélidos, entre alpacas y llamas, que necesitan de forrajes y bofedales», dijo el alcalde de Charaña, Vladimir Montes.
El jueves y viernes, la Cancillería boliviana organizó un taller informativo y una visita binacional de la cuenca del río Mauri-Maure en la provincia Pacajes, sudoeste del departamento de La Paz, para observar los efectos en varias comunidades de Bolivia, de las obras hidráulicas del Proyecto Especial Tacna (PET) que realiza el vecino país para aprovechar sus aguas en beneficio humano y riego.
En el lado peruano, desde unos 80 kilómetros de la frontera con Bolivia, se realizan grandes obras hidráulicas, como canales, bocatomas, túneles, pozos de extracción de agua subterránea, canales de agua desde cerros nevados, entre otros emprendimientos, que datan algunos de hace décadas.
El país vecino dice regirse por los «Principios de Derecho Internacional aplicables a los ríos sucesivos». «Sabemos de la obligación de no causar un perjuicio apreciable; del uso equitativo y razonable de un curso de agua internacional; y la obligación de comunicar a los demás Estados partes del mismo sistema hídrico, los trabajos a ser realizados. Perú siempre ha comunicado a Bolivia lo que estaba desarrollando», justificó el ministro consejero de la embajada peruana, Manuel de Cossío.
Pese a reconocer que el Perú está en su derecho de utilizar las aguas, los afectados en Bolivia observan que los proyectos de envergadura peruanos están empobreciendo las gélidas tierras y necesitadas de agua de La Paz, Oruro y parte de Potosí.
«En el Choro (Oruro), el agua año tras año ha ido disminuyendo. El 2010, el lago Poopó se ha secado y a partir de noviembre el río Desaguadero ha desaparecido. Son afluentes del río Mauri y Uchusuma y de otros ríos que vienen del otro país. Esta falta de agua tiene que ver con las obras que está construyendo el Perú como los trasvases para desviar el agua», protestó Saúl Apaza Chambi, comunario regante del municipio del Choro.
Del lado boliviano, no existen obras para el aprovechamiento de las aguas en beneficio de los pobladores. Para Rogel Mattos, director general de Límites, Fronteras y Aguas Internacionales Tranfronterizas, «el problema de Bolivia es que nunca contó con proyectos hidráulicos y por su parte, Perú aprovechó lo que necesitaba».
Mattos forma parte de una comisión técnica binacional boliviano-peruana que analiza un «modelo matemático» que derivará en una medición exacta de los volúmenes de agua que se utilice, y más tarde, en el uso equitativo y racional de la cuenca de ambas partes. Se prevé que este estudio concluya a mediados del 2012.
Un Acuerdo bilateral
En octubre pasado, los presidentes de Bolivia y Perú acordaron reafirmar que ninguno de ellos hará uso unilateral de las aguas de ríos internacionales compartidos, en cumplimiento de tratados bilaterales y del derecho internacional.






