En una concentración de campesinos y habitantes de la zona tropical de los Yungas, en el departamento de La Paz, el Mandatario explicó que los italianos condenaron, a través de dos referendos celebrados en el curso de la última semana, «esa política de liberalización que todavía persiste en Europa».
Morales discursó en Palos Blancos, a unos 200 km de La Paz, cerca de la frontera con el departamento amazónico de Beni, donde canalizó una partida de financiamiento para la ejecución de más de 60 proyectos agrícolas. «Con más del 90% el pueblo italiano dijo no a la privatización del agua», celebró el Jefe de Estado, que ha logrado anclar en la Constitución boliviana el precepto de que el agua es esencialmente un derecho humano.
El 12 y 13 de junio último, 95 por ciento de cerca de 27 millones de italianos rechazó la privatización del servicio público de agua y saneamiento.
También 96,3% de los electores italianos se opuso a la imposición de un tributo al servicio de agua que aumentaba entre el 7% y 15% el importe de la tarifa.
El presidente Morales consideró que la visión del agua como un bien común de la humanidad va expandiéndose por el mundo gracias a la lucha de las organizaciones civiles de base y de los movimientos sociales indígenas campesinos.






