Bolivia se adhirió a la Convención de Viena sobre estupefacientes en el año 1975. Pero el gobierno de facto de Hugo Banzer Suárez, en ese entonces, no planteó ninguna reserva. La mencionada Convención otorga un plazo de 25 años (que se cumplió el año 2000) para que se erradique el masticado de la hoja de coca, práctica cultural muy enraizada en Bolivia.
Hace dos años, Bolivia propuso una enmienda a la Convención, pero 18 países la objetaron. Como un segundo paso, Bolivia anunció que planteará la denuncia de dos artículos de la Convención de Estupefacientes de la ONU de 1961, que inmediatamente volvería a adherirse a ella, pero con reservas.
Desde 2006, el Gobierno está en una campaña internacional para despenalizar la hoja de coca.






