Cansada y con dos mochilas en la espalda. Así llegó a Trinidad Susana Carpio, activista de Animales SOS, que ayer por la mañana se sumó a la marcha en defensa del TIPNIS.
Con la Constitución en manos, Carpio citó el artículo 349, que para ella es vital en esta cruzada que iniciaron los indígenas. «La Constitución es clara cuando indica que los recursos naturales son de propiedad y dominio directo, indivisible e imprescriptible del pueblo boliviano, y corresponde al Estado su administración en función del interés colectivo», señaló.
Afirmó que si la carretera atraviesa el corazón del TIPNIS derribará un millón de árboles, afectará a 1.100 especies de vida animal, más de 3.000 especies de plantas y al menos ocho especies endémicas. «Como boliviana he venido a defender el TIPNIS», dijo mientras secaba el sudor de su frente
De igual forma, el inglés Anders Burman, que escribe un libro sobre los derechos de los pueblos indígenas de Bolivia, participó del inicio de la protesta. Entre los grupos de indígenas que empezaron a marchar ayer se destacaban el Pueblo Indígena Ayoreo, miembros del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu, pueblo Chiquitano, Yuquis de Santa Cruz, Federación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia, Subcentral de Comunidades Sécure TIPNIS y la Central Obrera Departamental de Beni.






