El exaspirante presidencial participó ayer en La Paz del Encuentro Político Binacional Bolivia-Chile ‘Construyendo una mirada común’, en el que se trató, a puertas cerradas, la integración versus la ruptura político-diplomática.
En declaraciones a los medios, abogó por la reactivación del diálogo sobre la base de la agenda de 13 puntos, en la que está la reivindicación marítima. En su opinión, ni Chile ni Bolivia pueden vetar el tratamiento de determinados aspectos de interés de cada nación.
«No acepto la diplomacia basándose en vetos, no establezco ningún veto en conversación con ningún boliviano», sentenció el político, presidente del Partido Progresista de Chile (PRO).
Enríquez-Ominami, junto a exautoridades de su país, intercambió opiniones con excancilleres bolivianos. El encuentro, organizado por la Fundación Friedrich Ebert, fue inaugurado por el vicecanciller Juan Carlos Alurralde, quien dijo que «la oligarquía nos separa y deben ser los pueblos los que remonten esa oligarquía para confluir y para reencontrarnos».
El diálogo bilateral está congelado desde que en marzo, el presidente Evo Morales anunciara que el diferendo marítimo será llevado a tribunales internacionales ante la falta de propuesta de solución chilena.
Enríquez-Ominami criticó la política exterior del mandatario Sebastián Piñera, que, a su juicio, impone «agendas patrimoniales» en la relación bilateral y abogó por aplicar una «diplomacia de principios» que suponga «generosidad».
«Si usted tiene un vecino o un país hermano que tiene un problema y usted tiene la solución, no es generoso no sentarse a conversar. Yo entiendo la diplomacia también como generosidad. Chile debe dejar de ser el mejor alumno de Sudamérica y pasar a ser el mejor compañero», sostuvo.
Carrera. Enríquez Ominami fue candidato presidencial independiente el 2009. Quedó tercero, con el 20% de los votos, tras Sebastián Piñera, de la Coalición por el Cambio, y Eduardo Frei, de la Concertación. El político es hijo adoptivo del también político y presidente honorario de la Fundación Chile 21, Carlos Ominami.
Su padre biológico fue Miguel Enríquez Espinoza, secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria chileno, en los años del gobierno de Salvador Allende, de quien fue ministro de Educación hasta su asesinato durante la dictadura de Augusto Pinochet, en 1974.
Para el excandidato visitante, Bolivia y Chile «deben apuntar a la integración». «La economía del norte de Chile tiene mucho que ver con la boliviana, la desintegración tiene un costo», advirtió.
Enríquez-Ominami fue recibido ayer por Morales, a quien expresó la necesidad de que ambos países retomen el diálogo. También ofreció hacer un documental sobre el tema marítimo. Respecto a la decisión boliviana de demandar a Chile ante tribunales, afirmó que es un «camino complicado» porque veta el diálogo.
‘El nacionalismo, otro adversario’
«Aún existen sectores recalcitrantes del chauvinismo, quienes practican un nacionalismo estrecho, que mantiene en nuestro país posiciones fuertes en muchos ámbitos; es un adversario poderoso», opinó Carlos Ominami, exsenador de Chile por el Partido
Socialista.
Militante del opositor Movimiento de Izquierda Revolucionaria en su etapa inicial y luego político, Ominami ha pasado los últimos 43 años ligado a la realidad chilena. Los años de exilio (1973-1985) durante la dictadura de Augusto Pinochet fueron un paréntesis en su actividad, que le sirvió para obtener un PhD en Economía por la Universidad de París X Nanterre (Francia). Al regresar a su país, adquirió relieve como uno de los más respetados economistas de izquierda y a finales de los 80 ya era uno de los voceros de la coalición de centroizquierda Concertación, que gobernó el país vecino de 1990 al 2010.
Justamente, fue ministro de Economía, Fomento y Reconstrucción en el gobierno de Patricio Aylwin, entre 1990 y 1992, y senador (1994-2010).
En el marco del encuentro binacional «Construyendo una mirada común», Ominami también dijo que es necesario que Sudamérica deje «atrás sus conflictos, una disputa como la que existe entre Chile y Bolivia limita las potencialidades que tenemos como región».
Plantean que Unasur haga de interlocutor
El vicecanciller Juan Carlos Alurralde, excancilleres bolivianos y un grupo de exautoridades chilenas se reunieron ayer en La Paz y coincidieron en que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) podría ser un organismo que tercie en el diferendo marítimo que enfrenta a Bolivia y Chile.
En el Encuentro Político Binacional Bolivia-Chile ‘Construyendo una mirada común’, los representantes del Partido Progresista de Chile (PRO) y del Partido Socialista (PS) lanzaron el planteamiento, informó Alurralde.
«La posición chilena coincide con la boliviana, que cree que Unasur podría jugar un rol importante en la solución del diferendo boliviano-chileno. Es un tema hemisférico. Si no resolvemos este asunto, Unasur tendrá una piedra en un zapato», explicó el Vicecanciller. «Ellos creen que sería interesante buscar la mediación de un organismo como Unasur para buscar puntos de encuentro entre ambos países», sostuvo la autoridad.
El excanciller Armando Loaiza sostuvo que entre las propuestas también se habló de que no sólo Unasur medie en el conflicto, sino también el Mercado Común del Sur (Mercosur), Brasil o Argentina. Los representantes chilenos también hablaron de una consulta en su país sobre el diferendo marítimo.






