«No podemos concebir que aprovechando ustedes de los dos tercios (que el pueblo boliviano les otorgó en algún momento), tanto en la Comisión de Política Internacional, como en el Pleno Camaral, sean utilizados en desmedro y olvido de los actos que fueron realizados por la ex autoridad, ya que en el último cargo que desempeño fue removido luego de la violenta intervención a la VIII marcha indígena en defensa del TIPNIS”, señala la parte saliente de una carta enviada por los senadores de CN a la presidenta del Senado, Gabriela Montaño.
Del mismo modo, Convergencia considera como una afrenta y una falta de respeto por parte del gobierno de turno al pueblo boliviano proponer la designación de Llorenti como embajador ante las Naciones Unidas, por ser una persona cuestionada, y no tener la ética pertinente para tan importante responsabilidad en relación a la protección de los derechos humanos y fundamentales de cada persona boliviana.
Por esos antecedente y otros señalados en la misiva Convergencia, resalta que la responsabilidad de la designación de Llorenti “recae plenamente en el presidente Evo Morales y los senadores del MAS, ya que se trata de un nombramiento que va en contra del sentimiento de una mayoría de la población boliviana por los casos de la represión con muerte en Caranavi y la brutal represión contra indígenas del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) en Chaparina (el 25 de septiembre de 2011)”.






