Es desafiar al miedo para encontrarse con personajes que encarnan el horror anglosajón y el boliviano. Cada noche, desde el 18 de octubre, al menos 150 jóvenes se dan cita en la casa embrujada ‘Paranormal House’ para convertirse en víctimas del terror.
Los gritos sin pausa que salen del interior de la casa, fusionados con sonidos de motosierra y golpes sobre madera intensifican la ansiedad de los jóvenes. Conforme se preparan a los grupos de hasta seis personas, personal de la organización les entrega una capa impermeable. ¬–¿Para qué es esto?–, preguntan –para evitar que se mojen con la sangre que arroja el carnicero–, les responden.
El recorrido es guiado por un hombre encapuchado que lleva en manos una lámpara de luz opaca e insta a los visitantes a “correr y correr” para que no se queden atrapados en la oscuridad, pero el piso es de tierra y con ciertas elevaciones que demoran la caminata.
Por angostos senderos en los que se aparecen zombies de aspecto tétrico, se llega en total a unas 15 salas o locaciones que encierran al personaje macabro y, en muchos casos, a su martirizado.
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