El ministro de Gobierno, Carlos Romero, destacó el jueves la lucha soberana antidroga que encara Bolivia, y pidió a los países vecinos seguir ese ejemplo. La autoridad participa de la III Reunión de la Cooperación entre América Latina y la Unión Europea en Políticas sobre Drogas (COPOLAD), que se realiza en Quito, Ecuador.
Según un boletín institucional, Romero resaltó los resultados del sistema boliviano en la lucha contra el narcotráfico, que tiene como base la participación social y la soberanía.
Además, explicó cómo se multiplicaron las acciones de interdicción, al igual que los decomisos de droga, con pleno respeto a los derechos humanos, después de expulsar de Bolivia a la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA), en 2008.
‘Bolivia ha avanzado más con su trabajo soberano en la lucha contra el narcotráfico, que cuando estaba controlado por una mal llamada cooperación, que en realidad era una intervención directa en nuestro país’, aseguró.
El Ministro de Gobierno dijo que es importante que los países que luchan contra el narcotráfico den una enfoque ‘soberano, en el que haya cooperación, pero no injerencia ni imposición por parte del imperialismo’.
Asimismo, destacó que Bolivia ha conseguido reducir los sembradíos de cocales ilegales en 12 % en 2012, de acuerdo a un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Además, el Ministro de Gobierno de Bolivia destacó que esa reducción, que es la más alta entre los países que producen coca en la región, como Colombia y Perú, se debe al modelo de control social que fue acordado entre los productores de coca y el Gobierno en 2006.
Por su parte, el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, destacó la exposición de Romero y sostuvo que el ejemplo de Bolivia debía ser seguido por otros países del continente, para tener una ‘lucha y las políticas soberanas contra el narcotráfico que son importantes para Latinoamérica’.
Las plenarias están presididas por el Ministro de Salud de Irlanda, Alex White y por el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño.
La COPOLAD es financiada por la Unión Europea y desarrollada por un consorcio de países y entidades colaboradoras de América Latina.
Esa organización aspira a mejorar el diálogo birregional entre los organismos responsables de las políticas sobre drogas, fortalecer las políticas emprendidas, promover el intercambio de buenas prácticas e impulsar la capacitación y la cooperación entre dichos organismos.






