El presidente Evo Morales denunció la presencia en la Cancillería de conspiración y de personal que vende información reservada a Estados Unidos, además de una actitud “señorial”. Añadió que los que no están de acuerdo con la nueva política y visión pueden retirarse y “no estar boicoteando desde adentro”.
Morales hizo la denuncia en el acto de posesión de los viceministros de Gestión Institucional, Leonor Arauco, que reemplaza al hoy viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales, Alfredo Rada, y de Comercio Exterior, Clarens Endara, que sustituye a Pablo Guzmán, quien asumió funciones en la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
El canciller David Choquehuanca fue quien posesionó a las nuevas autoridades. El Presidente informó que pidió participar del acto de posesión e inició sus cuestionamientos a funcionarios señalando que su pasaporte fue “cernido” con perforaciones, lo que –dijo- le hace pensar en una acción por “¿bronca, odio, desprecio, ofensa, amedrentamiento, intimidación?”.
“Durante el revocatorio (referéndum de 2008 que ratificó en el gobierno a Morales), el Canciller tenía que cambiar el pasaporte y algunos no querían cambiarle el pasaporte porque ya se iba a ir. Por fin aprobaron y (dijeron) daremos por dos meses hasta que sea revocado este gobierno”, reveló y recordó que, incluso se habían hecho listas de las personas que iban a ser retiradas tras los resultados del referéndum. Aseguró que tiene los nombres de quienes elaboraron esas listas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores es la entidad rectora de las relaciones internacionales y la encargada de desarrollar la gestión de la política exterior para la defensa de la soberanía e intereses, mediante la aplicación de la diplomacia de los pueblos.
También cuestionó la falta de respeto de algunos funcionarios al compromiso de guardar el secreto de Estado. “Tenemos informaciones, aunque hay que llegar a tener documentación, de quienes dieron información reservadamente a Estados Unidos en aquellos tiempos y ahora, todavía. Creo que esos hermanos y hermanas que trabajan así no merecen, hermano Canciller, que estén aquí, acompañándonos”.
“Yo no podía entender cómo algunos compañeros pueden conspirarnos desde acá adentro (Cancillería)”, afirmó y señaló que la entrega de documentos “no es gratis”. “¿Cómo podemos vender la documentación de nuestra Cancillería?”, criticó y también identificó una actitud señorial en el cuerpo diplomático, relacionado al hecho de que algunos diplomáticos rehúsan hacer algunas actividades como el servir café.
Llamó a los funcionarios a un mayor compromiso en la medida que “la política externa es una extensión de la política interna”, además de expresar: «Si a mí no me gusta (la forma de trabajo), prefiero irme, no estar boicoteando desde aquí adentro».






