Un día después de la sorpresiva dimisión de Ruddy Flores a la presidencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), la ministra de Justicia, Sandra Gutiérrez, negó que el Gobierno haya solicitado ello. “Jamás se pidió la renuncia de nadie; al contrario, se sugirió que el magistrado presente la denuncia sobre los supuestos pinchazos a sus llamadas telefónicas”.
Flores presentó el miércoles su dimisión a la institución del sistema judicial, afirmando que sus declaraciones sobre la grabación de sus conversaciones telefónicas fueron malinterpretadas y descontextualizadas.
La autoridad gubernamental insistió en la existencia de retardación de justicia: “No se puede tolerar o jugar con las personas litigantes, hay casos procesales que están varados varios años y esto genera grandes perjuicios a los interesados”. “Curiosamente”, dijo, en procesos similares hay unos que avanzan más rápido que otros.
Cuestionó que las autoridades judiciales apelen a la falta de personal e infraestructura como pretexto: “Su primer pretexto es que quieren más ítems y que no tienen infraestructura; cuando tenemos la convicción y asumimos un cargo tan especial, entonces hay que tener la convicción, ética e idoneidad”.
“Yo he sido funcionaria de la Fiscalía, no teníamos oficina, computadora, menos papel para imprimir, yo tenía que traer de mi casa; debemos actuar en ese marco porque no somos funcionarios, sino servidores”, sentenció la ministra.






