El Buró Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI por sus siglas en inglés) montó el 31 de agosto de 2013 un operativo en la casa, en Miami, del empresario Humberto Roca para hallar pruebas de la extorsión del exmayor de Policía Fabricio Ormachea, que incluyó instalación de cámaras de video, dispositivos de escucha y el uso de claves.
Para la captura, el garaje de la vivienda fue transformado en una sala de juegos electrónicos, contó vía Skype el miércoles el propio empresario al programa ‘A Todo Pulmón’ de Cadena A.
«Se colocó dispositivos de grabación y yo les indique que había cámaras de seguridad que podían usar. Ellos colocaron en la casa un sistema de escucha y me dieron una palabra clave (para comunicarme) en caso de que él (exoficial) se ponga agresivo o esté por enojarse, o pueda intentar sacarme de aquí», relató el expresidente de la quebrada línea aérea Aerosur, que huyó en 2010 al país del norte.
Los agentes estadounidense escucharon todo el diálogo con Ormachea, quien el 29 de agosto viajó desde La Paz a Miami para reunirse con el acusado en Bolivia por enriquecimiento ilícito con afectación al Estado y de favorecimiento de enriquecimiento ilícito. Guiaron en la conversación, le indicaron qué decir y le colocaron un dispositivo de grabación.
El video grabado es de dos horas y fue presentado ante un tribunal federal que el miércoles encontró al exmayor de Policía culpable de extorsión y de fraude migratorio. El 23 de mayo será dictada la sentencia.
Ormachea reconoció haber visitado a Roca, en Miami, en dos ocasiones. Denunció un complot en su contra organizado por el abogado Jorge Valda y su principal acusador. El martes, ante la corte de Fort Lauderdale, optó por acogerse a su derecho al silencio.
En un primer encuentro en un restaurante de Miami, contó la víctima, que puso la denuncia ante el FBI, que su extorsionador le lanzó una propuesta: proteger a los hermanos y a sus allegados por 20.000 dólares cada uno.
El exoficial, según informó en la entrevista televisiva, se presentó como un oficial de alta jerarquía en la lucha contra la corrupción, que mantenía contacto con “altos funcionarios del Gobierno boliviano, inclusive ministros y asambleístas” y que podía influir en su caso y decidir a quién meter preso.
Exigió 30.000 dólares para desviar las investigaciones en Bolivia. “Yo le iba a entregar 10.000 dólares de inicio pero sólo le di 5.000 dólares”, relató y recordó que lo detuvieron poco después de que salió de su domicilio con el dinero marcado producto de la extorsión.






