El Gobierno arremetió hoy contra la cúpula de la Iglesia Católica y la calificó de mantener una mentalidad medieval, oscurantista y de ser vocera de la oposición, un día después de que la Conferencia Episcopal Boliviana (CEP) se declarara ‘perpleja’ por los casos de extorsión y corrupción revelados recientemente.
La ministra de Comunicación, Amanda Dávila, informó en una conferencia de prensa que el Ejecutivo no está sorprendido por el pronunciamiento de la cúpula eclesial, porque en todo momento mostró su oposición a las reformas encaminadas por la administración del presidente Evo Morales e incluso a reformas constitucionales.
“No estoy hablando de la mayor parte de los curitas, de los sacerdotes, de aquellos comprometidos con su pueblo. No estoy hablando de la feligresías (…) estoy hablando de ésta cúpula, que continúa en la colonia, que continúa con esta posición medieval y oscurantista, por lo tanto, podemos decir que no nos sorprende un documento como éste ni declaraciones de los obispos que se han convertido hoy en voceros de la oposición”, cuestionó.
El presidente de la CEB, monseñor Óscar Aparicio, afirmó ayer en un encuentro de obispos en Cochabamba que la Iglesia no puede callar “ante los casos de corrupción y extorsión que nos dejan perplejos, y que se van destapando de forma progresiva». Agregó que «es una verdadera pena que las esperanzas que tenía el pueblo boliviano, en una forma diferente de gobernar con honestidad, se vayan desmoronando poco a poco».
El pronunciamiento coincidió con denuncias de que la cuñada del vicepresidente Álvaro García firmó un contrato para la provisión de servicios a la estatal aérea BoA. García pidió rescindir el contrato, pese –explicó- a que es legal. Otro caso que ocupó la agenda mediático fue la fuga del acusado de extorsión y exfiscal del caso Terrorismo Marcelo Soza, quien denunció en una carta que se le atribuye que hubo excesos y que fueron comprados testigos.
Dávila aseguró hoy que la Iglesia Católica desde 2006 se constituyó en un partido político de oposición, apoyando posiciones políticas de quienes no concuerdan con el Ejecutivo y tomando actitudes reaccionarias y conservadoras.
“Ésta cúpula de la CEB aún permanece en el oscurantismo, es medieval, no sabe leer la realidad y no entiende, consideramos que es normal en una cúpula como ésta que permanentemente ha dado muestras de una retórica de humildad, pero que solamente ha quedado en una retórica”, insistió la Ministra de Comunicación.






