Hoy se cumplen 11 años del fin de la masacre de octubre, una insurrección que terminó con la renuncia y huida del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Esta movilización, denominada la “guerra por el gas”, dejó 81 muertos y 420 heridos.
Los primeros caídos en la revuelta popular eran 67 y con el transcurso de los años fallecieron otras 14 personas que estaban heridas a consecuencia de la represión militar-policial, informó Elena Kullahua, presidenta de la Asociación de Heridos de Octubre.
El conflicto empezó en septiembre, cuando los campesinos iniciaron protestas con bloqueo de caminos a Sorata por un pliego sectorial de 72 puntos. El entonces ministro Carlos Sánchez Berzaín organizó un operativo de rescate a turistas, pero en el trayecto, en Warisata, se registró un enfrentamiento que dejó cinco muertos.
Luego, los mineros, la Coordinadora del Gas, campesinos y cocaleros masificaron medidas. Por eso, en octubre, comenzaron bloqueos y el cerco a la ciudad de La Paz, para oponerse al proyecto que se tenía por entonces para exportar gas natural a Estados Unidos a través de puertos chilenos. En las movilizaciones se dieron las primeras muertes de manifestantes y La Paz se quedó sin carburantes.
El 11 de octubre, un convoy militar trasladó combustible de Senkata a la sede de gobierno, ante la resistencia los uniformados acribillaron a los movilizados. Ese día se registró el mayor número de muertos.
Tras estos hechos, en Villa Ingenio de El Alto se enterró al menos a 15 fallecidos. Luego, la demanda de la movilización cambió, ya no era la defensa y la industrialización del gas, sino la renuncia de Sánchez de Lozada, que éste la rechazó.
El vicepresidente Carlos Mesa negó su apoyo a Sánchez de Lozada y luego renunciaron algunos de sus ministros. El entonces presidente desistió de exportar gas por Chile y anunció una nueva Ley de Hidrocarburos y también aceptaba incluir la figura de la Asamblea Constituyente, pero ya era tarde, la gente exigía su renuncia, dimisión que la presentó el 17 de octubre.






