Juan Bascopé Cari, de oficio apicultor, reclama justicia tras denunciar que pasó por un verdadero suplicio de tortura el año pasado, durante tres días, a manos de efectivos de la Policía y militares.
El caso Apolo se remonta al 17 de julio de 2014, cuando Bascopé fue detenido en su casa de la localidad de Mapiri, en los Yungas de La Paz. La Fiscalía lo acusa de las muertes de tres efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta y un médico en la comunidad de Miraflores, en Apolo, ocurridas en la intervención policial-militar del 19 de octubre de 2013.
Recluido en el penal de San Pedro de La Paz padece de fuertes e intensos dolores de cabeza que no lo dejan dormir. Tiene tres costillas fracturadas en el lado derecho del cuerpo que le impiden respirar y los nervios de las dos manos destrozados, lo que le incapacitan para realizar labores básicas.
Debajo de su camisa aún se pueden apreciar secuelas de la tortura denunciada. Lleva una faja de yute, que le confeccionó su madre, una mujer de pollera de avanzada edad, para que pueda respirar sin dificultad.
“Si sigo vivo es porque Dios me ha protegido, por algo será, por algo ha querido que no muera”, señaló Bascopé, de 44 años y oriundo de Apolo.
Indicó que la golpiza ocurrió frente al fiscal Luis Ferrufino y un viceministro del Ministerio de Gobierno. “Ellos han visto todo y no hicieron nada”.
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