De inamistosa, hostil y desconsiderada con un país vecino, calificó hoy el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, la decidión del gobierno de Chile de revocar el convenio de visas diplomáticas para autoridades de Bolivia. La decisión fue asumida como efecto de la visita del canciller boliviano David Choquehuanca a los puertos de Arica y Antofagasta, donde denunció maltratos a los transportistas bolivianos.
“Inamistoso, de hostilidad explícita, de desconsideración con un país vecino, con un pueblo hermano”, dijo Quintana, a la conclusión de la reunión de Gabinete realizada en el Palacio de Gobierno, minutos después de que el presidente Evo Morales felicitara a la comitiva boliviana que permaneció en Chile entre el domingo y el martes.
Desde las escalinatas de Palacio, Quintana criticó la actitud asumida por el canciller chileno Heraldo Muñoz a la visita de Choquehuanca, como también las del diputado Jorge Tarud y del exsecretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Según el ministro, Chile pierde un libreto que lo había mantenido desde hace bastantes años contra Bolivia.
“Ese extravío de libreto los está desquiciando. Hoy en día no tienen un libreto respetuoso, amigable, considerado respecto a nuestras demandas. Estoy sintiendo una especie de expresiones inamistosas; estamos escuchando respuestas exacerbadas, desproporcionadas que son parte de una mentalidad colonial en algunas autoridades chilenas. Estamos asistiendo al develamiento de rencores profundos hacia el pueblo boliviano”, dijo la autoridad.
La decisión de revocar visas a autoridades bolivianas fue comunicada ayer por Cancillería de Chile. “De aquí en adelante, las autoridades y funcionarios bolivianos que deseen ingresar al territorio nacional deberán hacerlo con visa, debidamente estampada en un pasaporte”, señala el comunicado de Cancillería divulgado la noche de martes.
Según Quintana, las respuestas que Chile esgrime ante actos de Bolivia, como la demanda marítima boliviana ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), se ajustan más a un “anclaje colonial” que a un comportamiento estatal respetuoso y considerado.






