El ministro de Defensa, Reymi Ferreira, denunció la mañana de este viernes que la prohibición de los festejos patrios por la independencia de Bolivia en Chile surgió del propio gobierno chileno como represalia a la defensa que emprende Bolivia de su soberanía sobre las aguas manantiales del Silala y el derecho que le ampara al país para reclamar un accesos soberano al Pacífico.
El jueves, el intendente de la Región de Antofagasta, Valentín Volta, informó, a nombre del Estado de Chile, que no será autorizada en la región ninguna actividad pública boliviana para celebrar los 191 años de nacimiento de Bolivia debido a lo que consideró “animosidad” de las autoridades de La Paz. La decisión fue hecha conocer a la representación diplomática.
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“Se ha prohibido de una forma dictatorial y abusiva. No es solo en Calama y no es la decisión del intendente, en realidad él está obrando en Antofagasta por orden del Gobierno de Chile. Nunca ha ocurrido, es una nueva agresión, un contrasentido y todo es un conjunto de medias de represalia por la demanda marítima y la del Silala que hemos asumido”, señaló Ferreira en contacto con la radioemisora estatal Patria Nueva.
La autoridad lamentó que en Santiago prevalezca una “actitud hostil” propiciada por las “altas esferas” chilenas en las que perdura el carácter “pinochetista” que va es desmedro —aseguró— de las normas de convivencia estipuladas por el derecho internacional público.
“Es una violación a la Convención de Viena de 1961 sobre relaciones diplomáticas y de 1963 sobre relaciones consulares, dentro de eso las actividades culturales que pueden realizar los consulados dentro de sus prerrogativas ha sido prohibida”, precisó Ferreira.
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Bolivia y Chile sostienen dos procesos contenciosos ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el primero instalado por La Paz para exigir a Santiago que cumpla los compromisos asumidos a lo largo de la historia de otorgar al país un acceso soberano al mar; el segundo fue propiciado por el vecino para que la Corte declare que el Silala es un río internacional de curso natural, un contrasentido a la postura nacional que asegura que el recurso es un manantial desviado artificialmente para el uso ilegal.
Ferreira aseguró que la postura del Gobierno boliviano “es otra frente a la agresión” pues propugna la vocación de diálogo y paz en los hechos y no con agresiones.
“No importan las amenazas, las represalias. Nuestro país con firmeza va a seguir manteniendo su posición soberana”, subrayó Ferreira. (05/08/2016)






