Ante el cierre de cinco días de la morgue judicial de Santa Cruz, por un caso de coronavirus, se enterró 14 cadáveres no identificados en una fosa común. Por la emergencia, el municipio cruceño ya dotó otro tanatorio.
Esta crisis estalló luego de que el 29 de marzo se practicó una autopsia a una fallecida infectada con el coronavirus COVID-19, motivo por lo cual se tuvo que cerrar este único depósito de cadáveres de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
La capital oriental a diario recibe un promedio de tres muertos y, por la premura causada por el cierre, los cadáveres fueron enterrados sin saber su identidad.
«Hemos estado cinco días sin morgue, imagínense en Santa Cruz de la Sierra se registran al menos tres fallecidos por día, muerte natural, asesinatos, hechos de tránsito, entre otros, esto nos preocupó. Por eso, los muertos estaban aislados y el lunes 30 se enterraron siete cadáveres en fosa común de no identificados NN. El sábado se enterraron otros cinco cadáveres NN que nadie los fue a reclamar y murieron en las calles», informó a La Razón la Fiscal Departamental de Santa Cruz, Mirna Arancibia.
Tras la emergencia, el municipio cruceño ya dotó de una nueva morgue judicial en el hospital Bajío del Oriente, la entrega se hizo el 4 de abril, informó la autoridad del Ministerio Público.
Arancibia añadió que en los cinco días sin depósito de cadáveres los profesionales tuvieron que realizar las autopsias en una unidad móvil del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF). (8/04/2020)






