Sin control. La avenida Buenos Aires, en el corazón del centro comercial de La Paz, estuvo este viernes por la mañana con excesiva cantidad de personas y vehículos, en el último día de acopio de alimentos, antes del fin de semana, cuando no se permite la circulación de ningún individuo ni automotor sin autorización.
Ese es el panorama no solo en La Paz sino en el resto del país; muchas personas acuden a los centros de abasto para aprovisionarse de alimentos que consumirán el fin de semana, cuando la cuarentena se hace más rígida y no se permite la salida de nadie a la calle. No deja de haber personas que se ingenian para conseguir algo de dinero, como tres venezolanos.
“Coronavirus, claves para entender la enfermedad”, se escucha del parlante que Daniel Zeballos ha instalado al lado de su puesto de barbijos, guantes y desinfectantes para convocar a más clientes. “Nos está yendo bien, por lo menos conseguimos dinero para comprar carne”, comenta el artista callejero que ahora se dedica a comercializar estos implementos que previenen el contagio de coronavirus.
Ahí, en la zona 3 de Mayo, en plena avenida Buenos Aires, había gran cantidad de personas que llevaban bolsas con alimentos; en su gran mayoría protegidos con barbijos, mientras que otros sin ningún cuidado.
“La gente no obedece, no respeta la distancia y eso no está bien, no tomamos conciencia de que es una enfermedad contagiosa. Debería haber más policías”, comenta una persona que salió a la calle para abastecerse.
Bolivia registra sumó hasta el jueves 465 pacientes infectados con coronavirus o COVID-19, siendo Santa Cruz el departamento más afectado, seguido de La Paz y Cochabamba. La cuarentena fue ampliada hasta el 30 de abril ante el incremento de positivos y la necesidad de cortar el contagio.
En un recorrido llevado a cabo desde la 3 de Mayo hasta la Max Paredes, este medio verificó que había pocos efectivos policiales y guardias municipales que controlaran los carnets de identidad (en viernes se permite la circulación de personas que tienen al final de su documento los números 9 y 0), o las distancias entre puestos de venta y de fila de compradores. Igual situación se presentó en calles aledañas, como la Max Paredes, León de la Barra y Garita de Lima.

Un grupo de venezolanos fumigando 
Venta de barbijos 
Del productos al comsumidor
Diferente también fue ver dos camiones estacionados en la 3 de Mayo. En la parte trasera de uno había choclos, que hasta antes de las 11.30 se acabaron. No sucedió lo mismo con la papa que trajo Eddy Mamani desde Collana Tolar, municipio de Ayo Ayo, en la provincia Aroma. “Lo que me duele es que nos han botado de la zona del Cementerio y no sabíamos cómo vender nuestros productos”, comenta el agricultor que cerca del mediodía todavía tenía varias arrobas en su coche.
En la intersección de la Buenos Aires y Max Paredes, donde usualmente había control para el ingreso al centro de acopio de la Garita de Lima, en esta ocasión no se vio a ninguna autoridad ni policial ni municipal cerca del mediodía, aunque sí estaban tres inmigrantes venezolanos que aprovecharon en fumigar a los transeúntes para reunir algo de dinero.
“Debido a la situación que vivimos los venezolanos buscamos la manera de subsistir y se nos ocurrió esta de desinfectar a las personas a cambio de lo que les salga del corazón”, explica Alfredo Flores.
Algunos miran con curiosidad y preguntan de qué se trata. La mayoría pasa sin tomar en cuenta que la prevención es importante en tiempos del coronavirus.
En diferentes zonas el comercio es intenso, particularmente en viernes porque la familia debe abastecerse para pasar el fin de semana. Los mercados y supermercados abren sus puertas a diario para atender a la población que sale según cronograma definido por el último número de la cédula de identidad.
La recomendación es salir con barbijos y guantes como medidas de seguridad, pero no todos lo cumplen como puede observarse en la calle. Llegan a las capitales camiones desde diferentes puntos con productos agrícolas.






