Con la presencia de sus familiares y en medio del sonar de sirenas, la Policía Boliviana rindió este domingo un homenaje póstumo al ahora teniente Pablo Aracena, el segundo efectivo policial fallecido por el nuevo coronavirus. La fuerza del orden urgió a la población cumplir la cuarentena.
El uniformado falleció el sábado y es la segunda víctima fatal en la institución. El 23 de abril había muerto por el mismo motivo el sargento Filomeno Choquehuanca.
Una columna de vehículos policiales recorrió el centro de Santa Cruz de la Sierra. Antes, salvas de escopetas se dispararon como se acostumbra en estas ocasiones.
Asimismo, el Comando Departamental entregó una distinción póstuma a la madre de la víctima.
Aracena, de 27 años de edad, prestaba sus servicios en la ciudad de Montero, Santa Cruz, en Radio Patrullas 110 y se encargaba de efectuar el control en sus calles.
El 13 de abril fue internado en una clínica privada. Tras varios días de lucha contra la enfermedad, el sábado perdió la vida.
En el acto póstumo, Aracena, que tenía grado de subteniente, fue ascendido a teniente.
Más de media centena de uniformados resultaron contagiados con el virus y están aislados. (03/05/2020)






