Luego de poco más de seis meses de vigilia en las puertas de la urbanización La Rinconada, donde se encuentra la residencia de la embajada de México, personas que llevaban adelante esta medida la levantaron este martes 9.
La guardia que hicieron estas personas buscaba evitar que abandonen la residencia diplomática los exfuncionarios del gobierno de Evo Morales acusados de terrorismo y sedición: los exministros Juan Ramón Quinta y Vilma Alanoca, entre otros, quienes aún se encuentran en el lugar, según el propio testimonio de los vigilantes.
La vigilia se mantuvo incluso con las restricciones que impuso la cuarentena total a causa de la propagación en el país del coronavirus COVID-19; durante este tiempo, han vivido en sus carpas guardando el confinamiento, comentaron.
En declaración a la prensa, el momento de levantar las carpas que los albergaban, uno de los activistas del prolongado plantón señaló que se iban “por la falta de apoyo del gobierno”, aunque en el comunicado difundido por varios medios afirman estar “cansados” de que se los “utilice para fines políticos, tanto las resistencias ya conformadas como los partidos”.
Afirman en su texto, además, estar “muy decepcionados por todas la irregularidades que se vinieron suscitando”; “no vamos a permitir que nuestra lucha sea politizada o vendida a los partidos”, aseguran.
En declaración a una radioemisora local, uno de los miembros de la vigilia, Franco Yáñez, demandó que las Fuerzas Armadas y la Policía se hagan cargo de la guardia que ellos hicieron en estos meses: “como resistencia hemos tomado la determinación de ponerle fin a esto y que sea el Gobierno, la policía, los militares quienes se hagan cargo de la lucha que nosotros hemos hecho”.
La vigilia en La Rinconada fue instalada a fines de noviembre de 2019 por varios grupos que apoyaron el derrocamiento del expresidente Evo Morales. Numeroso en principio, de hasta 70 que se turnaban en la guardia y que luego se redujeron a siete personas en dos carpas, según describió un medio colega en abril, la vigilia alcanzó notoriedad cuando a fines de diciembre tuvo un incidente con funcionarios de seguridad españoles embozados a quienes se acusó de intentar una fuga de los exfuncionarios refugiados en la residencia diplomática, lo cual fue negado por la legación española.






