El periodista Junior Arias y la analista Susana Bejarano coincidieron en denunciar este lunes que fueron víctimas de ataques del gobierno de Jeanine Áñez y que no recibieron respaldo de su gremio porque los medios de comunicación estaban al servicio de las autoridades de turno.
«No solo era un momento en que no tenías el apoyo de los medios, sino que los medios estaban al servicio del gobierno transitorio», afirmó Arias en entrevista con el programa estreaming Piedra, papel y tinta, de La Razón y Extra.
Arias fue el primer periodista en denunciar la compra con sobreprecio de gases lacrimógenos por parte de los entonces ministros de Gobierno, Arturo murillo, y de Defensa, Luis Fernando López. Murillo se encuentra detenido en Estados Unidos acusado de soborno y lavado de dinero en esta compra.
Recordó que hace un año denunció el hecho de corrupción y que Murillo llegó a amenazarle con que «no iba a descansar hasta que pida disculpas», pero ninguna institución o asociación de periodistas salió en su defensa.
Además cuestionó que los medios de comunicación no publicaron nada sobre la denuncia que hizo, por el contrario daban espacio a las autoridades denunciadas para que emitan criterio sobre el hecho cuestionado.
“Era mucho descaro, si vas a sacar una respuesta de Gobierno, por lo menos le tienes que dar la mitad de tratamiento a la denuncia, entonces, este medio se dedicaba a apagar los incendios pero no decía cuál era el origen del incendio», dijo en referencia a un periódico de circulación nacional que no publicó su denuncia, pero le otorgó una entrevista a Murillo para que se defienda.
«Era el vocero del gobierno transitorio», sentenció.
Por su parte, la analista política Bejarano sostuvo que varios periodistas fueron víctimas de «acusaciones sin fundamento» del Gobierno transitorio.
Asimismo cuestionó que varias exautoridades que acompañaron la gestión del gobierno transitorio ahora se «laven las manos» y pidan que se investigue y se sancione los hechos de corrupción denunciados, e incluso cuestionen el carácter de Murillo durante su paso por el Ejecutivo.
«Hoy día yo creo que la oposición y la población que ha creído honestamente en ese gobierno quizás lo que está esperando es una autocrítica y no una lavada de manos, espera que digan si nos hemos equivocado y quizás reconstruimos desde el error. Pero creo que ahonda la idea de un gobierno corrupto que ahora los políticos salgan y digan: yo ni lo conocía», agregó.
Murillo está detenido en Estados Unidos acusado de soborno y lavado de dinero en la compra de gases lacrimógenos, junto a otros cuatro acusados. En Bolivia también tiene causas pendientes.







