El 81,3% considera que la polarización no se cerró con las elecciones de 2020, en las que ganó el candidato del MAS, Luis Arce; la mayoría pide indagar y sancionar a los autores del “fraude electoral” y casi hay un empate para similares medidas contra los responsables del “golpe de Estado”, según la primera ronda del cuestionario Delphi a líderes de opinión, de la Friedrich-Ebert-Stiftung (FES), bajo el título Bolivia: Contexto y escenarios 2021.
La ficha técnica del informe indica que se realizó 114 entrevistas vía online mediante la plataforma especializada SurveyMonkey, a “un grupo selecto y plural de actores políticos, analistas, periodistas y especialistas en distintos ámbitos”, entre el 8 y el 24 de mayo, aplicando un “muestreo por conveniencia”, con criterios de diversidad y pluralismo “en criterios de diversidad, pluralismo en posicionamiento político, género, región y edad”.
Los hallazgos principales del estudio señalan que 92,9% de los encuestados siente preocupación por la conflictividad en el país en los próximos 12 meses, porcentaje que se compone de la siguiente manera: el 42% se declara “bastante preocupado”; el 30,4%, “algo preocupado” y el 20,5%, “muy preocupado”. En la otra cara de la moneda se encuentra el 7,1% de los entrevistados, que afirman estar “nada preocupados”.
Además, el 81,3% responde que no está de acuerdo con que “la polarización política en el país se resolvió en las elecciones 2020” (51,8% se declara “en desacuerdo” y 29,5%, “muy en desacuerdo”), mientras que el 16,1% señala que “está de acuerdo” (14,3%) y “muy de acuerdo” (1,8%) con la frase puesta en consideración por los responsables del cuestionario. Solo para el registro, 2,7% de los encuestados dice que “no sabe”.
El 18 de octubre de 2020, Luis Arce, del Movimiento Al Socialismo (MAS), ganó los comicios con el 55,10% de la votación, logrando la mayoría absoluta y siendo posesionado el 8 de noviembre, a casi un año del gobierno transitorio de Jeanine Áñez, que fue instalado tras una crisis política que desembocó en el derrocamiento de Evo Morales, la anulación de las elecciones de 2019 y la instalación de los discursos de “fraude” y “golpe de Estado”.

El 62,5% de los encuestados cree que “el país está polarizado, pero los/las bolivianos/as podemos resolver nuestras diferencias pacíficamente”; el 25% asevera que “en el país hay una fuerte polarización política, regional y social”, por lo cual “el enfrentamiento entre bolivianos es inevitable”. Otro 7,1% se declara convencido de que “no hay polarización política en el país” y el 5,4% indica que “no sabe” sobre este asunto.
Sin embargo, ¿cuáles son las causas de esta polarización? El 58,04% la atribuye al “enfrentamiento político-ideológico”, el 37,50% al “racismo y la discriminación”, el 32,14% a las “disputas regionales, regionalismo”, el 23,21% considera que responde a otras razones, el 9,82% indica que la causa son las “diferencias de clase” y el restante 1,79% eligió la opción “no sabe”, siempre de acuerdo con los datos del estudio de FES.
Los encuestados también se pronunciaron sobre “el mayor riesgo si la polarización persiste”, y cada uno eligió hasta dos opciones. El 52,7% de opiniones apunta a la “imposibilidad de acuerdos entre oficialismo y oposición”; el 45,5%, a “conflictos a nivel local/regional”; el 42,9%, a una “convulsión social y represión estatal”; el 17,9% a un “enfrentamiento violento (hasta guerra civil)”, entre las principales respuestas.

En cuanto a la crisis y la violencia suscitadas entre 2019 y 2020, el 59% dice que está “de acuerdo” (27%) y “muy de acuerdo” (32%) en que se investigue y sancione a “los responsables del fraude electoral del 2019”, mientras hay casi un empate entre los que rechazan o consideran que se haga lo mismo con los “responsables del golpe de Estado de 2019: el 48% de los líderes de opinión entrevistados está “muy en desacuerdo” (27%) y “en desacuerdo” (21%), pero el 45% está “de acuerdo” (24%) y “muy de acuerdo” (21%).
El 66,1% afirma que en el país hay un “escenario de crisis de representación política”, mientras que el 34% rechaza esa tesis. Eso sí, el 96% opina que “la democracia puede tener problemas, pero es el mejor sistema de gobierno”, y 1,8% señala que “algunas veces es preferible tener un gobierno autoritario que un gobierno democrático”. Además, el promedio de “satisfacción con la democracia” es de 3,9 puntos, en una escala de 1 al 7.
En otro acápite, referido a las elecciones subnacionales de este año. El 68,4% las aprueba, el 2,6% las aplaza y el 28,1% las califica de “regulares”. Aparte, el 85,1% indica que esos comicios fueron “limpios y transparentes”, pero el 6,1% opina lo contrario. Y el 64,9% afirma que “es imprescindible” un sistema de difusión de resultados preliminares, el 28,1% dice que “sería útil, aunque no es imprescindible”, y el 6,1%, que “no es necesario”.







