En una charla íntima con Radio La Pizarra, conducida por Alfredo Serrano, el expresidente Evo Morales y el exvicepresidente Álvaro García hablaron sobre cómo se conocieron, su admiración mutua, su gestión gubernamental de casi 14 años y su exilio en 2019 y 2020. Morales reveló que fue el líder cubano Raúl Castro quien lo convenció de que no vuelva a Bolivia en la gestión transitoria de Jeanine Áñez, porque corría el riesgo de ser encarcelado y, más aún, que atenten contra su vida.
Morales fue derrocado el 10 de noviembre de 2019, acorralado por las denuncias de un fraude electoral que ahora está en entredicho, protestas cívicas lideradas por el entonces cívico cruceño Luis Fernando Camacho, un motín policial y la presión de las Fuerzas Armadas. Dos días después, la senadora Jeanine Áñez se proclamó presidenta del Senado y, luego, presidenta del Estado, tras reuniones extralegislativas que allanaron su llegada al poder. Hoy, ella está encarcelada por el caso Golpe de Estado.
El 11 de noviembre de ese año, Morales abandonó el país tras una serie de trabas para que pueda ser recogido del Chapare, su bastión cocalero en Cochabamba, por un avión mexicano enviado por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), tras gestiones del entonces presidente electo argentino Alberto Fernández. Inclusive, el cívico Camacho había anunciado que pesaba una orden de aprehensión contra Morales, quien recibió alertas de que había precio por atraparlo vivo o muerto.
Morales y García están en Argentina, donde participaron el jueves de la presentación del libro de Serrano, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), titulado Evo: operación rescate. Una trama geopolítica en 365 días. Un texto que brinda revelaciones sobre la salida del expresidente en noviembre de 2019 y cómo Fernández tuvo que lidiar, por ejemplo, con los entonces presidentes Mauricio Macri (Argentina) y Martín Vizcarra (Perú) para ayudar al exmandatario boliviano.
En la entrevista con La Pizarra, Morales relató que el momento de mayor susto, ese 11 de noviembre de 2019, fue en su partida del aeropuerto de Chimoré. “El avión estuvo media hora carreteando en la pista sin levantar vuelo porque no teníamos permiso de salida. ¿Qué hacíamos? La garantía de que siguiéramos vivos fueron los 10.000 compañeros concentrados en el aeropuerto. Cuando levantamos vuelo y llegamos a Paraguay yo estaba durmiendo. La derecha se arrepiente de no haberme matado”.
“Estuve despierto, pensando y preocupado por mi hija y por mi esposa”, añadió García, quien acompañó a Morales en el viaje Bolivia-Paraguay-México tras conseguir asilo. “Cuando el avión despegó de Paraguay me dormí y desperté ya en el mar. Evo también. Y cuando el piloto nos dijo que llegamos al área que dependía de México respiramos más tranquilos. Yo tenía miedo de que apareciera un avión norteamericano en altamar y quisiera secuestrar a Evo, porque el golpe fue para matar Evo, y lo intentaron”.
Tras la asunción de Fernández a la presidencia de Argentina, Morales y García fueron refugiados en ese país, donde palparon la solidaridad, sobre todo de los bolivianos que radican allí. “El pueblo argentino fue muy solidario. Durante nuestra estadía, hermanos migrantes bolivianos cada fin de semana venían con sus verduras y sus frutas, casi instalo una tienda de verduras (en Buenos Aires). Tengo muchos recuerdos. Me llegó un sobre con pesos argentinos equivalentes a $us 100”.
García coincidió en ello. “Me enamoró la solidaridad del pueblo argentino. Estuve en cinco departamentos, la gente se iba de su casa y nos la dejaban para vivir con mi esposa y mi hija. Me encanta el empoderamiento de las mujeres argentinas, eso es una gran lección para el mundo entero. Me encanta la cultura del parque entre los niños, es una cultura para construir una socialidad de calle”, dijo el exvicepresidente.
En la capital argentina, se organizaba el plan retorno, lo cual sucedió al año del exilio, el 11 de noviembre de 2020, tras la victoria electoral del candidato presidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce, con el 55,11% de la votación, lo que, según el oficialismo, echó por tierra la narrativa del fraude en los comicios de 2019 que Morales había ganado, y que fue alimentada por un polémico informe elaborado por la Organización de Estados Americanos (OEA), dirigida por el uruguayo Luis Almagro.
Sin embargo, Morales reveló en el programa de Serrano que tenía pensado volver antes a su país, empero, fue contenido por el histórico líder cubano Raúl Castro. “Cuando planificamos retornar yo tuiteaba: ‘¿Dónde soy útil, asilado o encarcelado en Bolivia?’ En Cuba me dijeron que no vuelva porque me iban a meter en la cárcel. Muchas veces estuve en la cárcel y no tenía miedo, pero Raúl Castro me convenció diciendo que allí me iban a matar. Entonces reflexioné y se acabó el retorno”.
Tras haber pasado página, Morales ahora continúa como jefe de su partido y es el principal consejero de sus bases, lo que alimenta con viajes y reuniones en varios departamentos. Informó que se prestó $us 80.000 para su casa y la inversión en la crianza de tambaquí, un pez al que le tiene confianza para desarrollar un negocio. “He vuelto al trópico (de Cochabamba, el Chapare), me voy a quedar allá. Gozo de mi libertad y la tierra es libertad, trabajar las 24 horas, jugar, bailar, es mi gran deseo”.
“Para Evo, el dinero del Estado es sagrado. Y ahora va a vivir produciendo pescado y eso le va a permitir viajar, dar conferencias, ir a un departamento para reunirse con dirigentes sindicales. Así lo vamos a ver siempre a Evo”, remarcó García, quien señaló que “ser vicepresidente fue un privilegio histórico, pero la verdad que ahora estoy haciendo lo que siempre quise, ayudar a formar gente desde abajo y encontrar la masa crítica juvenil para las futuras luchas por nuestro proyecto de transformación”.







