El Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) ratificó este lunes que la causa de la muerte de Basilio Titi, un joven campesino que falleció el 9 de noviembre en Potosí, fue “asfixia por broncoaspiración y no existe requerimiento legal para una segunda autopsia”, informó la Fiscalía General del Estado, mediante una nota de prensa.
La directora nacional del IDIF, Nayra Padilla, según el documento, remarcó que la autopsia fue desarrollada conforme a los protocolos establecidos que cumplen “estrictos estándares internacionales”.
Es así que “se realizó la apertura de la cavidad craneana, torácica y abdominal. De los hallazgos de la autopsia, se pudo evidenciar cianosis (cambio de coloración en la piel y mucosas), propio de los síndromes de asfixia”, dijo.
Agregó que en la cavidad oral se observaron restos de contenido alimentario correspondiente a un “cúmulo de bolo de coca semidigerida (masticada) en abundante cantidad (tanto) en la faringe, laringe y el tercio superior de la tráquea, (que) configuran anatómicamente las vías aéreas superiores, obstruyendo las mismas e impidiendo el paso natural del flujo del aire hacia los pulmones”.
Además, indicó que, en el examen externo traumatológico, se observó lesiones en el cráneo que son superficiales, específicamente “en la región del cuero cabelludo por debajo de la línea del sombrero”.
“Las cuales son compatibles por caída del sujeto. Las lesiones excoriativas en la cara y miembro inferior izquierdo también son compatibles por caída”, detalló.
Asimismo, aclaró que el IDIF únicamente ha realizado la autopsia legalmente solicitada bajo requerimiento fiscal el mismo 9 de noviembre.
Lo cual significa que el IDIF “no recibió ningún otro requerimiento de la comisión de fiscales u orden judicial para realizar una nueva autopsia médico legal sobre el cuerpo del fallecido”, reiteró.
Mientras el viceministro de Justicia y Derechos Fundamentales, César Siles, en una entrevista con La Razón Radio, dijo que como parte de la defensa de los familiares de la víctima, se presentó una “solicitud de segunda autopsia”.
“Entiendo (que luego) se ha realizado y estamos a la espera que promuevan mayores diligencias investigativas, (porque además) hemos presentado una ampliación de la denuncia inicial, que era por asesinato, porque también hubieron actos de racismo y discriminación”, señaló Siles.
Titi murió en la ciudad de Potosí el 9 de noviembre en medio de un enfrentamiento entre sectores cívicos, que atacaban el paro indefinido en contra de la Ley 1386, y un grupo de campesinos.
Inicialmente, con el informe de la autopsia, se presume que el joven estaba escapando en medio de ese enfrentamiento cuando habría sufrido la caída hasta llegar a asfixiarse con el bolo de coca que masticaba.






