En medio de la reunión y reclamos de los representantes de los familiares de víctimas de las masacres de noviembre de 2019, el relator especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la independencia de los magistrados y abogados, Diego García-Sayán, llamó al ministro de Justicia, Iván Lima, y concertó una reunión para que se atienda los reclamos.
García-Sayán recibió a las diferentes representaciones de las víctimas de Senkata y Sacaba en un hotel de la zona Sur de La Paz, que se constituyó en el centro de sus reuniones desde que llegó a Bolivia. Frente al hotel esperaba el resto de familiares de víctimas con pancartas que exigían justicia por sus muertos y heridos.
Muchas de las personas que participaron de la reunión entraron con el epitafio de sus seres queridos.
David Inca, uno de los delegados de las víctimas de Senkata, participó de la reunión e informó que reclamaron la lentitud con la que avanzan las investigaciones por las masacres de Sacaba y Senkata de noviembre de 2019, en la administración de Jeanine Áñez.
“Esa ha sido la denuncia que hemos hecho y por eso el señor García-Sayán ha llamado al señor ministro de Justicia (Iván Lima) y por intermedio de él se ha generado una reunión el día lunes a las 08.00 en el Ministerio de Justicia”, informó.
También estuvo en la representación Gloria Quisbert, representantes de fallecidos, heridos y detenidos en Senkata. Explicó que se le entregó documentos y fotografías al relator, en tanto que algunas víctimas lograron relatar lo que vivieron en las jornadas de violencia de noviembre cuando fuerzas policiales y militares intervinieron marchas en favor del renunciante Evo Morales.
Las intervenciones acabaron con más de una veintena de muertos por impacto de bala y decenas de heridos.
Quisbert contó que en la reunión con el relator Inca los acusó de ser masistas. “Le hemos dicho (al relator) que se acelere el censo (de víctimas), no queremos personas con apetitos personales”, sostuvo.
Autoridades del Gobierno de Luis Arce se reunieron en reiteradas ocasiones con representantes de las víctimas de las masacres, pero –según denunciaron- no avanza la atención a sus exigencias como el censo.







