En el segundo día de la presentación de los alegatos orales por las aguas del Silala, en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, Bolivia consideró que la demanda de Chile es “puramente declaratoria” porque el Estado Plurinacional no violó ningún derecho internacional de ese país respecto al uso de ese recurso hídrico.
La demanda de Chile “es de índole puramente declaratoria; Chile no pide ninguna reparación, ningún resarcimiento. En breve, no formula ninguna demanda de remedio de ningún tipo (…) puesto que Bolivia nunca ha cometido la mínima violación del derecho internacional respecto del Silala”, remarcó Mathias Forteau, uno de los abogados del Estado boliviano.
Por tanto, también afirmó que la Corte debería preguntarse “legítimamente” por qué entonces Chile decidió presentarse ante ella, con los gastos que eso conlleva, para “formular demandas simplemente declaratorias con los únicos fines de disipar, según sus términos, una incertidumbre”.
Pues “Chile no cuestiona que Bolivia, en algún momento, haya tomado la más mínima medida que hubiera obstaculizado o evitado (…) el flujo de las aguas del Silala en el territorio chileno, ni ha tomado ninguna medida, cualquiera que sea, que hubiera impedido que el Estado chileno utilizara esas aguas conforme al derecho internacional”, insistió.
Igualmente, según el jurista, Chile nunca ha pretendido que Bolivia hubiera adoptado medidas sobre el terreno que hubieran afectado a la calidad de las aguas del Silala y por eso, hasta la fecha, Chile continúa utilizando sin obstáculo alguno ni ninguna queja de contaminación u otro posible daño.
Entonces, en su criterio, fue “precipitada la remisión por parte de Chile a la Corte”. Pues, “en primer lugar, Chile parece hacerse dirigido a la Corte con fines esencialmente preventivos en reacción a un anuncio realizado por Bolivia de que se acordaba un plazo de dos años para considerar una posible acción jurídica en relación a las aguas del Silala”, sostuvo.
Sin embargo, “es dudoso que esto sea un motivo oportuno para remitirse a la Corte; el anuncio del ministro boliviano de Asuntos Exteriores, en abril de 2016, anuncio según la cual Bolivia no emprendería ninguna acción jurídica antes de un plazo de dos años, por lo menos, constituye evidentemente una señal clara (…) de que Bolivia estaba abierta al diálogo y a la diplomacia”, añadió.
Ahora también “es verdad que las autoridades bolivianas, en algunos momentos han emitido declaraciones que reflejaban una diferencia de puntos de vista entre los Estados respecto a la naturaleza exacta de las aguas del Silala; algunas de esas declaraciones quizás se han formulado con cierta firmeza, pero éstas son propias de determinados discursos políticos en un contexto muy sensible (…) porque en esa misma época (había un conflicto respecto) al acceso soberano al mar”, justificó.
No obstante, subrayó que, “con base a la experiencia, está claro de que no existe ningún diferendo concreto y que las solicitudes o demandas de Chile son sin objeto”.
La disputa por las aguas del Silala llegó hasta la CIJ después de que Chile presentara una demanda en 2016 para que ese recurso hídrico, que nace en manantiales del territorio boliviano, sea reconocido como un “río” de curso internacional, y dos años después Bolivia planteara una contrademanda.
La última etapa de este largo proceso judicial, correspondiente a la exposición de los alegatos orales, comenzó con Chile el viernes y se prolongará hasta el 14 de abril.







