En el programa por streaming de La Razón, Piedra, Papel y Tinta de este martes 5 de abril, el embajador de Argentina en Bolivia, Ariel Basteiro, y las periodistas argentinas Noelia Carrazana y Gloria Beretervide, recordaron que persiste el misterio y ausencia de justicia en torno a la muerte del periodista argentino Sebastián Moro, ocurrida el 16 de noviembre de 2019 en La Paz. De lo acontecido han pasado 2 años y casi cuatro meses, y aún se sigue investigando.
El hecho volvió a cobrar relevancia en estos días por el premio “Libertad de expresión a periodistas de investigación” que se otorgó a Noelia Carrazana por su trabajo sobre la muerte de Moro en Bolivia. La distinción cobra peculiar relevancia pues es resultado de un programa llevado adelante por Unesco en Latinoamérica, en el que participaron más de 200 periodistas de la región, y se prevé su publicación internacional.
“El proyecto de la Unesco, que era la entidad que financiaba, era la posibilidad de contar historias de periodistas que habían sido vulnerados o que habían sido asesinados en el contexto de estará haciendo su trabajo. Con esa consigna, a mí me pareció interesante poder contar la historia de Sebastián, porque todavía el caso no está develado”, destacó Carrazana en el Piedra, Papel y Tinta de hoy, bajo la conducción de la directora de La Razón, Claudia Benavente.
Quedándose sin trabajo en Argentina a causa del ascenso al poder de Mauricio Macri, Moro “se mudó a Bolivia, a la que quería mucho; encontró trabajo en Prensa Rural”, relató Gloria Beretervide, uno de los medios de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), además de ser corresponsal del periódico bonaerense Página 12.
Según testimonia su familia, Moro falleció en una clínica en Sopocachi el 16 de noviembre de 2019, “siete días después de haber aparecido en su cama ‘semiinconsciente, con marcas de golpes y una silla tirada en el piso’. También se denunció que ‘los médicos del sanatorio desalentaron a la familia Moro de reclamar la autopsia’ y que ‘las autoridades diplomáticas argentinas negaron la posibilidad de que un avión sanitario pudiera repatriar el cuerpo’, por lo que las familiares ‘se vieron obligadas a aceptar la cremación y traer las cenizas de Sebastián’”.
Beretervide narra que ella habló con Sebastián la noche del 9 de noviembre, que habían quedado en que la mañana siguiente, el 10 él iba a participar de un programa de contacto con corresponsales extranjeros y hablar sobre la situación en el país. No asistió a dicha cita.
La periodista argentina narra que la hermana de Sebastián, Penélope, llamó a un amigo de Sebastián, Willy, y que él luego fue quien testimonió que al buscar al periodista en su habitación en Sopocachi lo vio golpeado. Ese mismo 9 de noviembre, Moro había publicado en Página 12 el artículo “Un golpe de Estado en marcha en Bolivia”.
En cuanto a proceso de investigación a la fecha, el embajador Basteiro no oculta su contrariedad. “Tenemos que advertir que la justicia, fundamentalmente la fiscalía viene con un proceso muy demorado; teniendo elementos como para poder convocar a testigos, a supuestos responsables de la agresión, no lo está haciendo hasta el momento; la familia y su abogada están reclamando el cambio de carátula y mayor dinámica por parte de la fiscal”.
Carrazana, que sigue sobre el tema, señaló al respecto: “Algo importante es que en este momento se está a la espera de la pericia que tiene que hace el Sedes sobre todo lo que pueda llegar a tener la clínica respecto de tanto los testimonios de las enfermeras o de los profesionales, que varios no están o están en el exterior; una vez que esa pericia concluya, ahí también puede haber bastante información”.
Con todo, es una decisión política del Estado argentino de buscar el esclarecimiento de la muerte de Sebastián Moro, añadió el embajador Basteiro.







