Bolivia se ha convertido en un referente en la región por su desempeño económico y con crecimiento que bordea el cuatro por ciento, logro que tiene base en las exportaciones, la demanda interna y, en general, el modelo y las medidas que se aplican desde el Gobierno.
Así lo explicó el ministro de Planificación del Desarrollo, Sergio Cusicanqui, en una entrevista con el canal estatal BTV. Además, afirmó que el país tiene un crecimiento, pero con justicia social, y así lo demuestran los datos sociales.
“Organismos internacionales como la Cepal dicen que somos el país que más va a reducir la pobreza, así como el desempleo y las desigualdades”, dijo.
La extrema pobreza está en 11%, mientras el desempleo bajó hasta el 4%, según el último reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Añadió que, en este momento, el país tiene un superávit comercial de $us 1.200 millones, una inflación controlada que llega al 1,6% y una tasa de crecimiento de 3.97%, lo que destaca frente a la situación de otros países, incluidas las grandes potencias del mundo, como Estados Unidos y naciones de Europa.
Al igual que otras autoridades de Gobierno, como el mismo presidente Luis Arce, dijo que Bolivia no necesita las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI), que la semana pasada emitió un informe y una serie de sugerencias al país.
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“Desde el año 2006 que no tenemos nada con el FMI, y miren que desde entonces nos fue bien, al contrario, a los países que trabajan con el Fondo no les esta yendo nada bien”, señaló.
Puso como ejemplo a Argentina, que durante el último gobierno neoliberal de Mauricio Macri suscribió un millonario acuerdo con el FMI, y ahora, pese a los esfuerzos del actual gobierno, pasa por una crisis y una inflación alarmantes.
“Lo que trae el FMI son enlatados, lo mismo dicen a todos los países sin fijarse en sus realidades concretas”, añadió.
En cambio, explicó que el modelo boliviano fue creado ‘por bolivianos y para los bolivianos’, con base en su realidad económica y productiva, y con un alto contenido social.
Según las proyecciones oficiales, Bolivia espera terminar el año con 5,1% de crecimiento, 3,5% de inflación y 8% de déficit fiscal. Además, se espera romper un nuevo récord de exportaciones con más de $us 13.000 millones.







