En medio del aún paro indefinido, que este martes suma 25 días, surgen conclusiones sobre por qué persiste la protesta en Santa Cruz y que existe como trasfondo de la crisis política.
“No nos supimos escuchar, no digamos quién a quién; el diálogo no fue lo que se pretendía hacer: cómo de dos verdades se hace una”, dijo en Piedra, Papel y Tinta el analista cruceño Rolando Aróstegui.
Consideró que la discusión sobre la fecha del Censo de Población y Vivienda, como plantea la dirigencia cruceña, es técnica y la decisión, “política”.
Sin embargo, consideró que una vez que el Gobierno decidió una nueva fecha, el 23 de marzo de 2024, Santa Cruz está en otra etapa, que por eso planteó revisar la relación política con el Estado.
El cruceño “siente que ha pasado una etapa; el Gobierno, que no quería decidir, tuvo que decidir. El presidente (Luis) Arce fijó una fecha y que no es un cheque en blanco”, dijo.
En su criterio, la propuesta del cabildo del domingo “es para reconocer cómo están las relaciones de los ciudadanos con el Estado y cómo resolvemos los problemas”.
Para Susana Bejarano, “los caminos hacia el diálogo han estado bloqueados y distorsionados”. Enumeró los intentos desde cuando fue postergado el Censo, el 13 de julio, con el Decreto Supremo 4760.
“Hubo más de 19 mesas de diálogo abiertas, que no han sido aprovechadas en la potencia, a pesar de que el Censo es un tema técnico y que tiene efectos políticos”, explicó.
Manuel Mercado, por su lado, consideró que el conflicto por la fecha del Censo fue insulso, más allá de las pretensiones políticas desde Santa Cruz.
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“No ha valido la pena; todo mal. Las estrategias que han pugnado apuntaban o acciones parciales o a no resolver esto. Todos tienen que hacer un mea culpa”, cuestionó.
Sin embargo, cuestionó que la dirigencia cruceña intente imponer una fecha del Censo y, ahora, cómo relacionarse con los otros ocho departamentos.
No concluyó lo mismo Aróstegui, quien dijo que es riesgoso caer en el reduccionismo intelectual de estigmatizar a Santa Cruz. “Por eso nos pronunciamos e interpelamos”.
Ante eso, Bejarano cuestionó que la dirigencia cruceña interpele al “centralismo” por la desatención a la región cuando su propio gobernador, Luis Fernando Camacho, no hace gestión.
Reclamó honestidad intelectual a la hora de calificar la gestión de los niveles de gobierno central y departamental. Si no hay buena gestión en la salud o la educación, también compete a la Gobernación, dijo.
Puso como ejemplo la baja ejecución de la inversión pública en la gestión de Camacho, a diferencia de su antecesor, Rubén Costas, del que dijo que tenía los mejores niveles.
Lo “peligroso es abonar el discurso de que Santa Cruz no es de Bolivia”, recalcó Bejarano.
“Santa Cruz no es el único departamento con ideas regionalistas”, insistió.
Para Aróstegui, “el problema más grande: cuando los elefantes se pelean, el que sufre es el césped”.
Para aplacar la crisis, el presidente Arce promulgó el Decreto Supremo 4824, que fija el Censo para el 23 de marzo de 2024. El Comité pro Santa Cruz mantiene el paro indefinido, ahora propuso revisar la relación regional con el Estado.
Esto se ha entendido como federalismo, que choca con la Constitución.







