El Gobierno, a través del viceministro de régimen Interior, Jhonny Aguilera, aseguró en las últimas horas se desmanteló el clan familiar de secuestradores que operaba en el Trópico de Cochabamba.
El funcionario dio a conocer cómo operaban los componentes de la organización criminal, implicada en al menos siete secuestros entre abril y mayo de esta gestión.
Antes se conoció que cuatro personas fueron aprehendidas y la autoridad afirmó que son los autores de estos hechos delincuenciales. “Efectivamente son los autores de estos hechos en siete de los ocho casos que se han presentado en nuestro trópico. Tenemos la certeza que el clan ha sido desarticulado”, explicó Aguilera.
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Clan de secuestradores
El viceministro dio los detalles del modus operandi. Se trata de dos familias que integran un clan de delincuentes, que, según Aguilera, tenían dos formas de ejecutar sus fechorías: “la infiltración y la penetración”.
“Se trata de una estructura que mezcla dos familias, dos clanes que conocen perfectamente la región y que tienen una distribución de roles, por tanto, han actuado de manera uniforme”.
De acuerdo con las investigaciones de la Policía Boliviana, los pobladores de la zona los denominan “cobradores”, que buscan motivar el pago de dádivas mediante el secuestro.
“Ellos consideran que una persona es el blanco adecuado por sus ostentaciones en redes sociales e inmediatamente actúan”, detalló el viceministro.
Aguilera confirmó que, en los casos de Shinahota, Yapacaní y Entre Ríos; los pedidos de rescate no se materializaron debido a la pronta intervención de las fuerzas del orden.
“La inmediata respuesta de la Policía responde a una política del Gobierno, porque no podemos esperar que esto se normalice: denunciar, no tranzar”, acotó.
Los aprehendidos fueron identificados como Nabor L. H., Alfredo R., Remberto L. H. y Mateo R. S. También se incautaron armas, un vehículo, teléfonos celulares, radios y otros.
Secuestros
El primer hecho ocurrió el 29 de mayo, cuando un joven fue raptado de una discoteca, en Shinahota, que administraba con su familia.
Un segundo suceso pasó en la localidad de Entre Ríos, cerca de Bulo Bulo, donde tres personas fueron secuestradas. El otro caso responde al rapto del narcotraficante peruano Hernán Ziancas.
Las recompensan que solicitaban oscilaban entre los $us 500.000 y el millón.
En todos los casos, los secuestradores extorsionaban a las familias y círculos cercanos con vídeos o fotos de las víctimas. Todas las víctimas quedaron libres, aunque Ziancas está prófugo en Perú; lo buscan por implicaciones en redes de tráfico de drogas.
Las pesquisas prosiguen para dar con más detalles de los hechos que coadyuvarán en los procesos judiciales contra el clan.
(19/05/2023)







