En un discurso de menos de una hora en la Asamblea Legislativa instalada en la Casa de la Libertad, en Sucre, el presidente Luis Arce se propuso distintas tareas para la “segunda independencia” de Bolivia en 2025.
A las 10.24 de este domingo, el mandatario ingresó al edificio histórico, donde el 6 de agosto de 1825 se firmó el Acta de la Independencia, y a las 10.56, luego del discurso del vicepresidente David Choquehuanca, leyó su mensaje-informe.
Centró su atención en la recuperación de la economía, la industrialización para la sustitución de las importaciones y la soberanía alimentaria, la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, en este caso la “regionalización con soberanía”; la lucha contra la violencia y una serie de propuestas con miras al Bicentenario de Bolivia en 2025.
Arce, ante la presencia de senadores y diputados de oficialismo y oposición, además de autoridades y diplomáticos invitados, Arce destacó la estabilidad económica y la baja inflación del país.
Economía
“La economía nacional logró remontar en varias áreas y variables los niveles prepandemia”, afirmó.
Describió que la tasa de crecimiento promedio de la economía entre 2021 y 2022 fue de 4,8%, “superior a la alcanzada en 2019, de 2,2%”. El Producto Interno Bruto (PIB) nominal de 2022 fue de $us 44.315 millones, superior a $us 41.193 millones de 2019, y el PIB per cápita llegó a $us 3.691 en 2022.
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Recordó, además, que su gobierno encara la explotación soberana del litio con inversiones extranjeras. Sobre esto, alertó de eventuales arremetidas externas como ocurrió en el caso de las pérdidas territoriales o guerras por recursos naturales.
Debemos “sumar esfuerzos para enfrentar futuras contingencias”, advirtió el mandatario.
Industrialización
Sin embargo, aseguró que Bolivia está encaminada a la era de la industrialización, en su criterio, para la sustitución de las importaciones y la promoción de la soberanía alimentaria. “De cara al Bicentenario, queremos dar el gran salto cualitativo, de ser un país consumidor e importador, a un país productor e industrializado”, dijo.
Sobre la lucha contra el narcotráfico, afectada ahora mismo por el caso del capo uruguayo Sebastián Marset, Arce planteó la “regionalización” de las acciones, en resguardo de las soberanías nacionales.
En respuestas a los cuestionamientos políticas a las tareas contra el flagelo, el mandatario afirmó que el narcotráfico es un problema de “larga data”, que incluso en el pasado penetró en las instituciones. Rememoró la “narcodictadura” de Luis García Meza, el escándalo de Huanchaca con Víctor Paz Estenssoro, los “narcovínculos” con Jaime Paz Zamora y el “narcoavión” de Gonzalo Sánchez de Lozada.
“Aún tenemos muchos males que superar y muchos enemigos que vencer, entre ellos la corrupción”, dijo Arce.
Justicia
Así, abordó también el problema de la justicia en el país. Dijo que la tarea del Estado es resolver la crisis a favor de los sectores más vulnerables y desafió a las autoridades a encarar el problema con la participación de todos.
Si bien las elecciones judiciales “no cambiarán los problemas estructurales de la Justicia; sin embargo, hay que avanzar en esta tarea dejando de lado la politización”, dijo.
Sobre el llamado proceso de cambio, que ahora enfrenta al oficialismo, el Presidente propuso “volver al origen” y dijo que “eso significa que es anterior a nosotros”. “La unidad no tiene que ver con factores electorales, sino con la continuidad de la revolución”, afirmó.
Proceso de cambio
Consideró que el instrumento político se ha “instrumentalizado exclusivamente con fines electorales”. Sin embargo, planteó “batalla de ideas” al respecto. “Más allá del Bicentenario, la unidad vendrá desde las organizaciones de base”, dijo.
En el final de su discurso, Arce planteó una “invitación abierta” para que en 2025, el año del Bicentenario de Bolivia, gobiernos y países asistan a la “segunda fundación” del país en 2025.
El 6 de agosto de 1825, Bolivia fue fundada luego de 16 años de guerras independistas contra la Corona de España. El Acta de la Independencia fue rubricada ese día en la Casa de la Libertad.






