En la celebración de los 197 años de la Armada Boliviana, el presidente Luis Arce rememoró la traición de las oligarquías políticas y económicas en la pérdida del Litoral en 1879.
En el acto oficial en el estrecho de Tiquina, a orillas del lago Titicaca, el mandatario repasó la historia para recordar episodios que, en su criterio, fueron inexplicables, como la venta y el remate de guardacostas y buques bolivianos.
Recordó que al llegar al gobierno el entonces presidente Andrés de Santa Cruz y Calahumana (1829-1839) adquirió los buques Yanacocha y Confederación. También citó los bergantines Lafayette y Congreso, y la corbeta Libertad.
Arce dijo que entre 1840 y 1870 Bolivia desarrolló una importante marina en sus costas. Así, tenía los guardacostas General Sucre e Ilimani, el bergantín María Luisa, el cañonero El Morro, el vapor Laura y el barco Sorata.
Sin embargo, esas acciones cambiaron en el tiempo.
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“Inexplicablemente, la oligarquía boliviana vendió el guardacostas General Sucre antes de la Guerra del Pacífico”, rememoró el mandatario.
Señaló el bergantín María Luisa fue rematado en 1872 y naufragó extrañamente en 1875. Además, el cañonero El Morro, adquirido en 1875, fue utilizado para hacer trabajos de oceanografía.
“Es evidente que la influencia del espía Lorenzo Claros tuvo un efecto desestabilizador de la capacidad naval de Bolivia antes de la invasión de nuestro territorio”, dijo Arce.
La historia cuenta que el chileno se incrustó en el poder político de entonces, en Sucre y La Paz, y hasta en las empresas mineras, especialmente regidas por Aniceto Arce, presidente entre 1888 y 1891.
“La pérdida de nuestro Litoral no fue culpa del pueblo boliviano, sino resultado de la traición la oligarquía minera de la plata: individuos como los Aniceto, Campero y los Camacho, priorizaron sus intereses personales y empresariales sobre la causa patriótica”, dijo el presidente Arce.
No dejó pasar el episodio del fin de la Guerra del Pacífico, cuyo protagonista fue el entonces presidente Ismael Montes (1904-1909 y 1913-1917). Dijo que éste “impuso el Tratado de 1904 de manera artera a cambio de un ferrocarril, cediendo irracionalmente nuestras costas cautivas”.
Ese tratado fue firmado el 20 de octubre de 1904. Precisamente, el artículo III del documento señala como necesidad “unir el puerto de Arica con El Alto de La Paz por un ferrocarril cuya construcción contratará a su costa el Gobierno de Chile, dentro del plazo de un año”.
Además, Arce reclamó que el tratado excluyó las islas bolivianas, las aguas y territorio no comprendido. Por eso, “nuestra aspiración marítima es imprescindible a irrenunciable”, arengó.
Luego de la invasión chilena de Antofagasta, el 14 de febrero de 1879, y la guerra, Bolivia perdió 400 kilómetros de costa y 120.000 kilómetros cuadrados de territorio. Supuso la pérdida de acceso boliviano al mar.






