El abogado estadounidense Thomas Becker, encargado del caso de las víctimas del 2003 en contra de Gonzalo Sánchez de Lozada, se refirió a los hechos del 26 de junio, cuando Bolivia vivió un intento de golpe de Estado. Afirmó que los sucesos son una prueba de que la democracia en Bolivia todavía es ‘frágil’.
“Muestra que Bolivia todavía es muy frágil. Muestra, en mi opinión, la relación entre los militares y el Gobierno. Históricamente los militares, a la derecha, han cometido muchos golpes; Bolivia ha tenido más golpes de Estado o transiciones no democráticas que cualquier país en el mundo”, explicó en entrevista con La Razón Radio.
Puede interesarle: La Justicia dicta detección preventiva contra excomandante de élite F10
26 de junio
El pasado 26 de junio, el excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga lideró un intento de golpe de Estado. Ingresó a la plaza Murillo y a Palacio de Gobierno armado y dentro de una tanqueta.
Vociferó ante los medios que los militares estaban molestos con el Gobierno; denunció una crisis política y económica que atravesaba el país. Advirtió con ‘retomar la democracia’, posesionar un nuevo gabinete y llamar a elecciones. Inclusive, se insubordinó al presidente Luis Arce, cuando le pidió que repliegue a los militares.
Sin embargo, el nuevo Alto Mando Militar, posesionado minutos después de que desobedeció a Arce, ordenó a los militares replegarse, dando por concluida la intentona de golpe de Estado.
“Hablando de democracias que son frágiles, esto es un ataque a la democracia; las imágenes son increíbles, son horribles. La comunidad ha reaccionado porque no es un golpe como en 2019, que es un golpe suave (…), esto fue un golpe como en los 70”, expresó Becker.
La comunidad internacional rechazó de manera general el accionar militar durante la jornada del 26. Este miércoles, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se pronunció y calificó al hecho como un ‘intento de golpe de Estado’.
Dinámica
En criterio de Becker, Bolivia debe plantearse la relación que existe con el Manto Militar, puesto que éstos demostraron ser ‘manipulables’.
“Debe cambiar la dinámica que existe con los militares, tienen mucho poder y es muy fácil manipularlos. Es muy preocupante cuando los militantes atacan un gobierno, para cambiar a las personas que han sido elegidas por su pueblo”, criticó.
Los días posteriores al intento del golpe, el Gobierno recibió muchas críticas, debido a que Zúñiga ocupaba uno de los peores lugares de su promoción, pero ascendió a comandante del Ejército.
Asimismo, los comandantes de las Fuerzas Aérea y de la Armada estaban, de acuerdo a las pesquisas del Gobierno, involucrados en el intento de la toma de poder; aunque, afirman, al final decidieron no movilizar sus fuerzas, lo que impidió la concretización del golpe.







