Cientos de niños y niñas indígenas fueron abusados por sacerdotes jesuitas, algunos de los cuales confesaron sus crímenes en sus memorias escritas. Por lo menos, ése fue el caso de los curas fallecidos Alfonso Pedrajas y Luis María Roma Padrosa.
Ambos sacerdotes de la Compañía de Jesús en Bolivia dejaron sus diarios, donde describieron sus abusos con nombres, fechas e, incluso, Roma fotografió y grabó a sus pequeñas víctimas.
Sin duda, estas noticias deberían ser los temas principales en las agendas de los medios de comunicación y debería causar una gran indignación en los bolivianos. Por lo menos, así, lo consideraron los analistas Susana Bejarano y Carlos Saavedra.
El 30 de abril de 2023 estalló el caso del sacerdote Alfonso “Pica” Pedrajas, tras la publicación de un reportaje del periódico español El País titulado ‘Diario de un cura pederasta’. Se trata de una revisión del documento de 383 páginas, en el que el cura confesó que abusó sexualmente de al menos 85 menores de edad en su paso por América Latina.
Un año después, el medio de comunicación publicó un segundo reportaje de investigación donde daba a conocer que Lucho Roma había escrito un diario confesando sus crímenes y donde contabilizaba sus víctimas en más de un centenar.
Estos manuscritos solo abarcan el periodo que “Lucho” Roma pasó en Charagua, entre 1994 y 2005. En ellos detalla cómo fotografiaba, filmaba y abusaba a niñas indígenas. En sus testimonios describía que “cada vez le gustaban más pequeñas”.
Y el martes, el mismo diario, cuyo reportaje fue firmado por el periodista Julio Núñez, develó que la misma Curia de Roma ordenó en 2020 al provincial de la Compañía de Jesús en Bolivia, Ignacio Suñol, ocultar el diario de Lucho Roma.
«Conmueve que no conmuevan» los casos de abusos clericales de sacerdotes jesuitas, dijo Saavedra en Piedra, Papel y Tinta, de La Razón. Le llama la atención que, «con tanta impunidad, la Iglesia Católica haya encubierto» casos de violación por parte de curas.
“Es un encubrimiento espantoso. Parece que este tema no hace parte de una agenda frivolizada de los medios de comunicación”, reprochó.
Lamentó que el encubrimiento y el silencio viene desde las jerarquías más grandes de la Iglesia Católica. “Lo que más me conmueve es que no es de interés de todos los medios. Hay un desinterés”.
Por su parte, Bejarano reclamó que la Iglesia, desde hace años, cumple un papel político y, por ello, se beneficia del silencio de distintos sectores del país y la misma población. “Hay un desinterés y crisis institucional”.
«Yo, en mi rol de católica, tengo la moral de señalar a la Iglesia Católica» como encubridora de casos de violación de niños y niñas por parte de sacerdotes, reclamó.
Hace un par de días, se conoció que la Curia General de la Compañía de Jesús, el máximo órgano de gobierno de la orden, cuya sede se encuentra en Roma (Italia), ordenó “conservar” el diario del pederasta español Lucho Roma, el misionero que abusó entre 1983 y 2002 de más de un centenar de niñas en Bolivia, como “información clasificada”.
Bejarano consideró que ocultar un diario donde se revelan violaciones a niños “es un escándalo de altas magnitudes”. En su criterio, en la orden religiosa hay una negación sistemática del encubrimiento.
“Salieron los jesuitas a decir que nunca encubrieron los casos de pederastia y hoy tú ves que se enviaron correos para que el diario de Roma permanezca en la Curia. Los han descubierto señores y las autoridades deberían actuar”, reclamó.
Ambos analistas cuestionaron el rol de las autoridades en no priorizar los casos de pederastia y la ausencia de búsqueda de justicia. Saavedra recordó que la Asamblea Legislativa no aprobó, en 2023, la ley de imprescriptibilidad de delitos sexuales. «No tiene nada de político el tema. Es la crisis más grande».
Este jueves, El País develó que una auditoría de la Compañía de Jesús de Barcelona, España, que desde los años 40 hubo 41 jesuitas pederastas y 137 víctimas.







