A un mes de la asonada militar liderada por el general Juan José Zúñiga, el vicepresidente David Choquehuanca señaló que el país exige conocer las “verdaderas causas” del “golpe de Estado fallido” y que se castigue ejemplarmente a los autores.
“Rechazamos el método de la barbarie. Nunca lo vamos a apoyar, no vamos a aceptar. Por eso, el golpe de Estado fallido se redujo a un puñado de malos militares… Nuestros pueblos, Bolivia, exigen conocer las verdaderas causas del fallido golpe de Estado, y que se castigue a los actores ejemplarmente para que estos hechos no queden en la impunidad”.
El 26 de junio, un grupo de militares, a la cabeza de Zúñiga, irrumpió en la plaza Murillo y golpeó la puerta del Palacio Quemado con una tanqueta. El militar anunció a los medios que su intención era la “toma” de la Casa Grande del Pueblo.
El militar se insubordinó ante Arce, en el ingreso al Palacio Quemado, pero la situación no pasó a mayores. Al final, Zúñiga huyó de la plaza y a las 19.02 fue aprehendido, no sin antes implicar al mandatario. Hoy está detenido en la cárcel de El Abra en Cochabamba.
Este hecho es calificado por el Gobierno como un “intento fallido de golpe de Estado”. Sin embargo, el bloque evista del Movimiento Al Socialismo (MAS) y la oposición lo tildaron como un “show” y un “autogolpe”.
El Vicepresidente planteó la necesidad de trabajar en una arquitectura estatal “a partir de nuestras raíces”, para alcanzar un “gobierno de todos”. “El 2009 hemos introducido modificaciones a las bases de la Constitución Política del Estado para reparar el equilibrio saboteado. Hoy sabemos que esto, lo que hemos incorporado, no ha sido suficiente, por eso tenemos que pensar en una segunda etapa del proceso de cambio”.
Remarcó que en los pueblos las “discrepancias, los conflictos, las visiones del mundo incompatible se resuelven tomando matecito o acullicando la hoja de coca, (pero) resolver posiciones divergentes a balas no es de nuestra cultura. Agarrar el hierro y romper la puerta para ser oído no es de nuestra cultura, somos la cultura del diálogo”.
También llamó a reflexionar y desmontar “la estructura piramidal jerárquica” que fue heredada del colonialismo, que trabaja “para que el neocolonialismo, con su democracia colonial, goce de buena salud y es protegida por el neocolonialismo interno, por el neoimperialismo interno y externo, por las transnacionales radicales de extrema derecha y extrema izquierda”.
Expresó que “no solo la economía tiene que circular, no solo la economía se tiene que redistribuir, sino que el poder tiene que circular. Así como la economía no se puede concentrar en manos de unos cuantos o en una región, el poder tampoco se puede concentrar en manos de unos cuantos, tiene que circular”.







