“Anoche, el Estado Mayor del Pueblo se ha reunido y ha decidido (que) vamos a ingresar a la ciudad de La Paz desde los cuatro puntos cardinales”, advirtió el expresidente Evo Morales en conferencia de prensa.
En el comienzo de la cuarta jornada de la llamada “Marcha para salvar Bolivia”, el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) explicó que la llegada de la columna que partió el martes de Caracollo, Oruro, ingresará a la sede de gobierno desde “la zona del lago (Titicaca), de los Yungas, de Río Abajo”.
En coincidencia con la marcha, hay siete puntos de bloqueo repartidos en las rutas hacia Copacabana y el sector el lago Titicaca, Charaña y Escoma, propiciados por una facción de la Federación Departamental de Campesinos de La Paz Túpac Katari.
Con un pliego de 16 puntos definidos en el ampliado nacional de Villa Tunari, el 3 de septiembre, la marcha exige, la validación del congreso de Lauca Ñ, Cochabamba, celebrado en octubre de 2025. Además, solución inmediata a la escasez de dólares y combustibles, créditos productivos y respeto a la institucionalidad de las Fuerzas Armadas y la Policía, entre otros.
La decisión de llegar a la sede de gobierno con esa medida de presión generó el rechazo de varios sectores paceños. Por ejemplo, el Pacto de Unidad que respalda al presidente Luis Arce convocó a sus bases a frenar el avance de su columna el domingo, tomando en cuenta que la llegada de la protesta está prevista para el 23 de este mes.
Pero no es el único sector, el jueves, plataformas ciudadanas que protestaron contra Morales en los conflictos poselectorales de 2019, también se declararon en emergencia por la llegada de la marcha evista.
Al respecto, Morales dijo que el Gobierno instruyó a sus funcionarios a participar en esa contramarcha.







