De manera sorpresiva, el presidente Luis Arce renovó este sábado el Alto Mando de las Fuerzas Armadas (FFAA) en un acto realizado en la Casa Grande del Pueblo.
El general Gerardo Zabala Álvarez, comandante en Jefe interino de las Fuerzas Armadas, remplaza al vicealmirante Gonzalo Víctor Vigabriel Sánchez en el cargo.
En ese sentido también asumió como comandante en jefe del Estado Mayor del Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas, el general de división José Sánchez Velasques; comandante general interino del Ejército, general de brigada Edward Rodrigo Aguilar Quiroga; comandante general interino de la Fuerza Área, general de brigada Juan Jesús Ballester Aguirre; y comandante general interino de la Armada Boliviana, contralmirante Óscar Jaime Vaca Molina.
“El cambio de mando militar se da en observancia del orden constitucional que se ha defendido y garantizado en absoluto respeto a la institucionalidad de las Fuerzas Armadas. En esa línea de acción, en cumplimiento fiel siempre de nuestra Constitución Política del Estado, la organización de las Fuerzas Armadas y de toda normativa vigente, es que se da el presente cambio del mando militar, al cual encomiendo consolidar la confianza entre nuestras Fuerzas Armadas y el pueblo boliviano”, señaló el jefe de Estado.
Compromiso
Arce destacó el papel importante en la defensa de la democracia del mando militar saliente y enfatizó su compromiso con los “principios democráticos y su papel decisivo en momentos críticos del país”.
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“El hito más significativo del mando militar saliente fue la neutralización del intento de golpe de Estado, donde su intervención fue crucial para salvaguardar la estabilidad del gobierno legalmente constituido. Este acto no solo reafirmó la lealtad hacia el pueblo boliviano, sino que destacó su capacidad para actuar con firmeza ante amenazas que buscaban desestabilizar el orden democrático constitucional en nuestro país”, señaló.
Las declaraciones del mandatario son en alusión a la asonada militar registrada el 26 de junio, cuando el entonces comandante del Ejército, general José Zúñiga movilizó a un grupo de militares, quienes tomaron la plaza Murillo con tanquetas y armas de grueso calibre.
Entonces, el mandatario increpó al militar y le ordenó que repliegue a los militares. En una acción audaz, se realizó el cambio, en parte, del Alto Mando Militar y se reemplazó a Zuñiga por el general de división José Wilson Sánchez Velásquez, quien ordenó el repliegue de las trompas a sus bases militares.
Misión
Arce indicó que los nuevos posesionados tendrán como misión, además del mandato constitucional, la tarea de aplicar y operativizar los lineamientos estratégicos presidenciales que tienen como objetivo fortalecer las Fuerzas Armadas, a través de un proceso de transformación que incluye “la redefinición de objetivos institucionales y estrategias a corto, mediano y largo plazo”.
“Implica ajustar el marco legal del sector defensa conforme a la Constitución y actualizar la doctrina militar… Además, las Fuerzas Armadas deben actuar con transparencia, combatir la corrupción, respetar los derechos humanos, promover la equidad y eliminar el patriarcado en sus filas, formando líderes y lideresas comprometidos con la patria”.
El jefe de Estado recordó que desde las guerrillas de la independencia hasta “nuestros” días, “las Fuerzas Armadas han sido un bastión de la defensa de la patria y los más altos intereses de los bolivianos”.







