Juan Ramón Quintana, exministro de la Presidencia en la gestión del expresidente Evo Morales, indicó que no tuvo la posibilidad de ser citado para presentar su declaración y señaló que en Bolivia “no existe” la presunción de inocencia.
“Hoy estoy perseguido por un régimen que ha quebrantado todas las garantías constitucionales. No tuvimos la posibilidad de ser citados para presentar una declaración o refutar las acusaciones en nuestra contra. Aquí no existe la presunción de inocencia. Mi caso no es el único: a Evo Morales intentaron asesinarlo, y sé que hay una disposición para intentar hacer lo mismo conmigo. Por eso, esta es mi denuncia ante la comunidad internacional”, señaló la exautoridad, en entrevistas con el medio digital Sangre de Argentina.
Quintana es investigado por los delitos de terrorismo e instigación pública a delinquir, entre otros, junto a otros dirigentes del Pacto de Unidad que llevaron adelante la Marcha para Salvar Bolivia y el bloqueo de caminos de 24 días. Además, la exautoridad tiene alerta migratoria y está en la clandestinidad ante el temor de que “acaben” con su vida.
En la entrevista con el medio argentino, Quinta reiteró su denuncia ante la comunidad internacional e indicó que están llevando su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para “proteger” su vida. Agradeció también las expresiones de solidaridad que buscan proteger a su familia, esposa e hijos, “quienes están siendo asediados”.
Respecto a los operativos realizados la pasada semana e intento de aprehensión, el exministro indicó que el jueves 14, de este mes, su vivienda fue allanada, pero no solo su casa, sino el Observatorio de Democracia y Seguridad, un centro académico que dirige con su esposa. “Rompieron puertas, allanaron una biblioteca con más de 10.000 libros y confiscaron documentos. Esto no ocurrió ni siquiera durante el régimen de (Jeanine) Áñez. Es un retorno a las prácticas inquisitoriales de las dictaduras militares”, denunció.
Lea más: Desde la clandestinidad, Quintana pide ‘mantener la lucha’ y dice que no será ‘objetivo fácil’
Añadió que “hay un pedido de aprehensión por parte de la Fiscalía: estoy siendo acusado por cargos de terrorismo junto a otros dirigentes… Estoy viviendo un segundo momento de persecución política y judicial que no es distinto a lo que viví en 2019 durante el golpe de Estado, cuando intentaron asesinarme por orden de intereses extranjeros, en particular desde la Embajada de Estados Unidos”.
De los hechos ocurridos en 2019, el exministro recordó que la Policía “intentó” varias veces ingresar a la Embajada de México para secuestrarle. Dijo que hoy “vuelve” a enfrentar la misma persecución y el Gobierno de Luis Arce “está replicando” esas prácticas de las hordas golpistas del Gobierno de Áñez.
En referencia al intento de asesinato del expresidente, el pasado 27 de octubre, calificó de una “estrategia deliberada” para eliminar una amenaza política para este “nuevo orden y consolidar un proyecto”. Dijo que no se trata solo de “una disputa” entre Evo Morales y Luis Arce.
“¿Cuáles son las señales por las que afirmo esto? El operativo combinado de policías y militares, unidades especializadas, helicópteros, armas de guerra, uso de plataformas aéreas, operación de infiltración en una región, despliegue de vehículos. Este nivel de coordinación no pudo ser ajeno al conocimiento del presidente Arce, quien detenta el mando político. Además, se desplegó un cerco mediático para adelgazar el impacto de este intento de asesinato, que no afecta a un dirigente nacional: estamos hablando de un expresidente con una estatura internacional y fuerte arraigo en la cultura indígena-popular”, analizó.
Además, sostuvo que “desaparecer a Evo implica transitar hacia un escenario de abierta complicidad entre el gobierno de Arce y las fuerzas conservadoras de derecha. Evo ha sido construido como un ‘enemigo interno’ para legitimar y destruir su reputación y liderazgo. Estamos en la antesala de un potencial escenario de crímenes políticos, de crímenes de Estado, combinados con delitos de odio y racismo”.
Agregó que “el plan del gobierno de Arce es ambicioso: busca capturar el Estado a mediano y largo plazo, desmantelando el legado de Evo Morales. Su eliminación es clave para encubrir las prácticas aberrantes del régimen actual, que socavan el Estado Plurinacional. Hoy Arce es el Lenin Moreno de Bolivia, un traidor”.







