El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Marco Jaimes, explicó este miércoles que Maximiliano Dávila, exjefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), se enfrenta a una condena de 20 años a cadena perpetua en uno de los dos delitos por el que se le acusa en Estados Unidos.
El titular del TSJ señaló que la determinación contra Dávila se da en cumplimiento al tratado de extracción suscrito entre Estados Unidos y Bolivia.
Indicó que los delitos por los que es acusado el exjefe policial en Estados Unidos son el delito de asociación delictuosa para importar sustancias controladas y asociación delictuoso para el manejo de armas con narcotráfico.
Condena en Estados Unidos
“El primer delito tiene una pena de 20 años a cadena perpetua. El segundo delito 10 a 20 años».
Añadió que «en el caso del delito por el cual se encuentra procesado y detenido Maximiliano Dávila en el Tribunal Departamental de Justicia de La Paz es un delito que tiene una pena de cinco a 10 años; legitimación de ganancias ilícitas. Se ha considerado que la posible pena a imponerse en el estado boliviano carece de relevancia, con relación a la posible pena a imponerse en Estados Unidos”, indicó.
Según Jaimes, lo que corresponde “ahora” es la notificación correspondiente a la Fiscalía General del Estado y al juzgado cautelar; quien está a cargo de expedir el mandamiento correspondiente de extradición.
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Respecto a los plazos para el traslado, dijo que lo importante es la publicidad que se debe dar el jueves a las partes y la expedición del mandamiento de excarcelación correspondiente.
El exjefe policial fue aprehendido el 22 de enero de 2022 cuando intentaba escapar por Villazón, frontera con Argentina.
En un inicio, el Ministerio Público lo acusó por el delito de ganancias ilícitas y amplió la investigación contra sus familiares y allegados. Pero no consideró el delito por narcotráfico, aunque tampoco lo descartó.
Vínculos con el narcotráfico
Sin embargo, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés) lo vinculó como uno de los capos del narcotráfico en la región.
Según las investigaciones de la DEA, iniciadas en 2019 en Bolivia, Perú y Colombia, se identificó una organización de narcotráfico que operaba en el país. Su máxima exportación era la cocaína, aunque también traficaban otras sustancias con destino a Estados Unidos.







