El presidente Luis Arce señaló este viernes que ya se entró en una carrera electoral “muy prematura”, pero que en las elecciones generales de 2025 está claro que será una “contienda” entre la derecha e izquierda, entre el imperialismo y la patria y entre la venta de los recursos naturales y la soberanía de estos.
Las declaraciones del mandatario surgen en el marco de la presentación del “Radiografía de una Canallada, contrabando de armas” del exembajador de Argentina en Bolivia Ariel Basteiro en la Casa Grande del Pueblo.
El libro de Basteiro trata de las investigaciones sobre el envío de armas de Argentina a Bolivia, en la crisis política y social del 2019, tras la renuncia de Evo Morales y la asunción de Jeanine Chávez al poder.
El mandatario señaló que “la derecha se coopera entre ellos” y recordó que momentos “cuando” les iba “a faltar gases” en 2019 de “pronto levanta la mano para servir y apoyar”.
Dijo que entonces armas y municiones fueron utilizados para reprimir al pueblo y “así actúa la derecha a nivel internacional”.
Arce indicó esa enseñanza de “demostrar”, con la investigación del exembajador argentino, lo que pasó en 2019 con el envío de armas “abre también luces de lo que pueda ocurrir ahora”.
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“La derecha no va a dormir, la derecha tiene sus intereses y crea gobiernos que comulgan y comparten ese interés (y) van a estar aliados. Nosotros desde Bolivia tenemos que entender ese elemento que se nos viene”, advirtió.
Enfatizó que existen intereses no solamente en el golpe de Estado o la mera asunción al poder, sino que detrás siempre hay intereses económicos y los recursos naturales que le interesa al imperio.
Asimismo, el eje de Estado cuestionó el papel de Brasil y su participación de 2019. “Donde estaba su embajador y qué hacía reuniéndose en la Universidad Católica, planificando lo que iba a suceder con la historia de nuestro país”.
Dijo que esa participación “no fue gratis”, debido a que los “golpistas del 2019” entregaron un contrato totalmente beneficioso a la petrolera Petrobras del vecino país.
“Antes le vendíamos el gas y no pagábamos el transporte desde nuestros pozos hasta Brasil, lo pagaba el propio Brasil. Luego de eso se firma misteriosamente una adenda al contrato, donde Bolivia paga el transporte de gas hasta la frontera y nos quitó una importante participación de la venta del gas que hoy estamos viviendo”, señaló.
Señaló que ahora “nadie lo dice” y son los neoliberales que declaran que es un tema “de mala gestión”.







