El exvocero presidencial Jorge Richter cuestionó el interés de algunos políticos de permanecer en el poder y advirtió que “existe algo en la Casa Grande del Pueblo” que impide que las personas que ingresan en ella quieran dejarla.
“Algo existe en la Casa Grande del Pueblo, en el Palacio Quemado que, una vez que las personas que llegan allí, no tienen el ánimo de abandonar la estructura de poder”, dijo en entrevista con Red Uno.
Richter hizo ese análisis ante el inicio del año electoral.
Poder
En los hechos, el expresidente Evo Morales, que impulsó la construcción de la infraestructura en el centro de La Paz, permaneció en el poder por 14 años, luego de varias elecciones y hasta un referendo en 2016 que le negó la repostulación a la presidencia.
También coincide con la supuesta intención del presidente Luis Arce de volver a presentarse a las elecciones presidenciales previstas para agosto de este año, aunque éste no confirmó ni descartó la posibilidad.
Sin ser específico, El 18 de diciembre del año pasado, el mandatario pidió a las organizaciones sociales del Movimiento Al Socialismo (MAS) la redacción de un nuevo plan de Gobierno, para la gestión 2025-2030. Eso avivó los rumores de una eventual candidatura.
Richter también abordó la disputa política entre Arce y Morales, reñidos liderazgos del MAS, y la calificó como un acto “fratricida” por intensiones de “prorrogarse en el poder”.
Casa Grande del Pueblo
“Cuando se observa una lucha política tan desalmada y fratricida, por esa ansiedad de reelección, de candidatura, de tomar la jefatura de un partido, el que tiene la posibilidad de prorrogarse, hace uso de ella”, sostuvo el otrora vocero de Arce.
El año electoral encontró un MAS dividido políticamente, no solo en sus liderazgos, Arce y Morales, sino en su bancada en la Asamblea Legislativa, en sus organizaciones sociales y hasta en su militancia, que derivó en la conformación de dos facciones: arcistas y evistas.
Al respecto, Richter afirmó que “no es un tema de popularidades, sino de construcción de la mejor posibilidad que tienen los hombres y mujeres de la política para ir a un juego en el que siempre intentan acomodar las reglas del juego para que éstas los beneficien”.







