Con los balotajes para la elección de gobernadores en cuatro departamentos, este domingo se cierra el largo ciclo electoral que empezó a mediados de 2019. Desde el lunes se iniciará otra fase que se caracterizará por una mayor preocupación de los ciudadanos por la resolución de los graves problemas socioeconómicos que se han abatido sobre esta nación en este tiempo de pandemia.
El país ha estado concentrado por más de un año en sus problemas políticos. Este domingo se realizarán las segundas vueltas para elegir gobernador en varios departamentos y con ese proceso se habrán renovado democráticamente la totalidad de autoridades políticas, tanto en el nivel nacional como en las autonomías departamentales y municipales. Este es un logro pues ahora se tendrá liderazgos ejecutivos y espacios legislativos que gozarán de legitimidad y de legalidad para gobernar y resolver los graves desafíos que aquejan en el presente.
Esta renovación coincide con una coyuntura histórica muy delicada caracterizada por la persistencia de la pandemia, con su lote de fallecimientos y contagios por miles, por una economía que se está reactivando lentamente y con una lamentable tendencia de desmejoramiento de las condiciones de vida de cientos de miles de compatriotas. No son tiempos fáciles, el temor por el retroceso social se ha instalado en muchos.
Frente a este delicado panorama, más que nunca, la sociedad está buscando liderazgos políticos que se hagan cargo de enfrentar esos desafíos y devolverle confianza en el futuro. Después de muchos meses inquietos por el conflicto, se percibe una gran ansiedad por volver a trabajar, tener la certeza de que sus hijos tendrán una educación que les permita superarse o sobrevivir a la cruel enfermedad que ha enlutado a tantas familias.
Es el tiempo de la gestión, entendida como la capacidad de todos los poderes públicos para resolver los problemas económicos y sociales de los ciudadanos, de facilitarles la vida, de proveerles de servicios públicos que funcionen y demostrarles que el Estado está ahí para servirles. Tareas que siempre son importantes pero que se vuelven vitales cuando hay crisis e incertidumbre.
El Gobierno central y las nuevas autoridades departamentales y municipales deberán mostrar estar a la altura de estas demandas populares. Para ello, no estaría demás que hagan un esfuerzo para cooperar entre sí y concentrar todos sus esfuerzos en las cuestiones socioeconómicas que son las que exige la ciudadanía. Hacer una buena gestión pública es hoy la mejor estrategia política.






