A simple vista, está rejuvenecido. Se afloja la corbata, toma el café despacio y habla de cosas tan banales como el último partido de fútbol al que asistió o la película Skyfall, que vio un par de meses atrás. Antes todo eso era misión imposible; antes, cuando era ministro de Defensa del gobierno de Evo Morales y, después, cuando fue cónsul general en Chile.
Otra de las cosas que ha cambiado en su vida es la rutina. Durante sus cuatro años como ministro, Walker San Miguel Rodríguez asistía a reuniones de gabinete a las 05.00. Y cuando estaba en Santiago, llegaba a su oficina poco después de las 07.30.
En este último tiempo, el excónsul quitó el pie del acelerador; pero su vida aún tiene algo de vértigo. Es la cabeza visible del consorcio San Miguel Abogados, en el que trabaja junto con su hermano y un quinteto de juristas. La actividad es intensa y hace pocas semanas abrió un bufete en la ciudad de Sucre. También tiene una oficina de contacto en Lima.
Mientras sorbe una taza de café, en su bufete de la avenida Arce de La Paz explica que su vida está ligada a su profesión. “He dejado la función pública y ahora vuelvo a la abogacía. Es como el médico que nunca va a dejar de curar pacientes”. Es más, debido a su oficio, él está en cursos de inglés, de lunes a viernes, a las 08.00. Ha contratado un profesor particular para conseguir fluidez para hablar este idioma.
La antesala de su oficina es casi un resumen de su época en el ministerio. Tiene varias fotos que testimonian su paso por la cartera de Defensa, condecoraciones y recuerdos del presidente Morales. En una fotografía aparece dando la mano a la expresidenta de Chile Michelle Bachelet y en otra se encuentra sonriente delante de la Corte de La Haya.
Las relaciones internacionales lo apasionan. “Estoy empeñado en escribir y hago notas de Chile y Bolivia, ya he recopilado documentos históricos”, cuenta. Es más, en sus ratos libres él escribe un libro que piensa publicar en marzo de 2013.
San Miguel, por su cuenta, revisa archivos que puedan sustentar la posición boliviana contra Chile, ante la inminencia de un juicio precisamente en La Haya. Dice que dejó varios informes a la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar). Está fuera de la política, pero afirma que no se encuentra alejado del proceso de cambio. “Soy parte de este proceso que es de la gran mayoría de los bolivianos”, afirma.
Su curiosidad por conocer “algo más” de la cultura chilena lo impulsó a formar una pequeña biblioteca con autores del vecino país. Tiene libros de Gabriela Mistral, Pablo Neruda y, en la actualidad, está leyendo El Último tango de Salvador Allende, de Roberto Ampuero, que relata, de forma ficcional, los últimos momentos del expresidente socialista que falleció al inicio de la dictadura de Pinochet.
En medio de documentos, informes y lecturas, San Miguel tiene tiempo para ejercitar el cuerpo. Va al gimnasio y juega tenis habitualmente. También le gusta ver fútbol. Disfrutó y festejó “a lo tigre” la conquista del tricampeonato y es un apasionado del fútbol español, aunque en Europa tiene más simpatía por el Manchester City, “que está lleno de latinos”. Un hobby que retomó en el último tiempo es la ida al cine. Pero siempre, siempre, en pantalla grande.
Perfil
Nombre: Walker Sixto San Miguel Rodríguez
Ocupación: Abogado
Carrera: Exministro de Defensa y excónsul de Bolivia en Chile
Cambio
Fue cónsul general en Santiago. Debió retornar, pues el Gobierno boliviano dio un giro de timón en las relaciones con Chile. Lamenta que la administración de Piñera no hubiera hecho conocer una propuesta para resolver la centenaria demanda boliviana.






