jueves 11, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

¿Lo viejo en medio de lo nuevo?

El Dakar, la apuesta por el turismo, la demanda ante la Corte Internacional de Justicia y hasta la Cumbre del G77, ofrecen elementos  de acuerdos entre los bolivianos; si ese es el    camino, se tendría que abrir un listado más osado y provocador de propuestas que debieran ser parte del debate político   electoral.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por Carlos Hugo Molina
/ junio 22, 2014
en Animal Político

Los símbolos son los instrumentos que se utilizan en periodos políticos electorales. Canciones, consignas, colores, palabras, personas… El marketing electoral enseña a posesionar íconos y referencias para facilitar el mensaje, y en algunas oportunidades, para sustituirlo. Hasta ahí, no hay novedades.

La descalificación del adversario es otro instrumento muy propio de procesos de confrontación radical que pervierte el debate al inducir a una relación de ataque/defensa antes que valoración de propuestas y opciones. “Conmigo o contra mí” es la expresión que resume las reglas del juego en el que se obliga a las personas a adoptar una definición terminal y que puede llegar a la llamada guerra sucia. Tampoco hay novedades en este aspecto.

Campañas comunicacionales inundan el espacio público y privado con las virtudes y los resultados de quien los expone. Nadie hizo tanto, ni nadie lo hará, si se produce el cambio. Eso también es conocido y se pone al ciudadano elector en calidad de militante agresivo o receptor silencioso. Ese, es otro camino que ya conocemos.

La descalificación de una forma de “hacer política”, marcada por alianzas perversas y mercantiles, de pactos neoliberales, de entreguismo al interés extranjero (cualquiera sea su personificación), incorpora otra conducta pecaminosa. Se critica las “junt’uchas” como sinónimo de angurria figurativa que solo busca mantener el pasado, sin que tengan valor alguno en su contenido programático. Y se valora a quien se suma al proceso, cualquiera sea su origen, por la suma que significa el reconocer lo victoria aparentemente inevitable.

Este repaso elemental de prácticas y conductas que están en los textos básicos de la tradición política boliviana, pareciera se confrontan con la repetición sistemática de “lo nuevo”, “el cambio”, “los nuevos liderazgos”, “las nuevas propuestas”, “superación del pasado”, que ha dado lugar a un cambio de paradigma del que resulta, cuando menos incómodo, desligarse sin riesgo de recibir anatemas. Resulta que todos somos partes del Cambio, dentro o fuera del proceso.

ANÁLISIS. Antes de que se achique el espacio del análisis conceptual para dar paso al de la matemática y las encuestas, y acudiendo a lo que enseña la práctica básica de la Ciencia Política, parecería útil acudir a dos categorías, también elementales.

La primera propone incorporar el mediano y largo plazo y analizar lo que se hace, no solo lo que se dice. La relación básica de coherencia entre la palabra y la acción resulta siendo altamente pedagógica para reconciliarnos con la realidad y nos devuelve la condición de humanos perfectibles y falibles.

La ampliación del espacio de los aliados y la recomposición de fuerzas, resulta instructivo analizarlo sobre la base de acercamientos y abandonos. Los nombres de quienes forman parte de uno y otro bando se han ido confundiendo en una suerte de gris más cercano a lo cotidiano. Si los cambios se produjeran acompañados de valores, estaríamos frente a una posible humanización de la política que respeta y reconoce la diferencia y tendría que convertir a los enemigos en adversarios.

El bloque en el poder (suma de organizaciones e instituciones), y los frentes de la oposición (suma de siglas y partidos), no difieren sustancialmente en su origen desde el punto de vista teórico, por más que se intente encontrarle diferencias. Esta manifestación agregativa de masa social, con nomenclaturas diferenciadas, nos ayuda a entender que los integrantes de una u otra forma organizativa, terminan en el consabido reparto de espacios, cuotas y fraccionamiento del ejercicio administrativo del poder. No podemos quedarnos solamente en el discurso.

En relación a este aspecto, habrá que abrir el debate sobre la calidad de la democracia, su forma de organización y representación, los mecanismos de rotación y cambio y el compromiso de la sociedad de profundizar la transparencia de sus reglas del juego. Se trataría, además de plantear la legitimidad de origen, la legalidad del ejercicio y los instrumentos de reformas concertadas. La existencia de compromisos democráticos, cualquiera sea la organización que se integre o de la que se provenga, tendría que ser la base del compromiso de la sociedad, por encima de los intereses corporativos existentes.

PROPUESTAS. La segunda categoría tiene que ver con la calidad sostenible de las propuestas que respondan a la realidad nacional. Un listado nos obliga a reconocer que somos un país sin salida marítima, de solamente 10 millones de habitantes, con un 70% de la población viviendo en los departamentos del eje central y un 75% en áreas urbanas. Esa fotografía tendría que ser suficiente para definir un tipo de Estado que respete políticas públicas que el sistema político, partidos y gobierno, tendrían que mantener, expresadas en cohesión social.

En el último tiempo, elementos como el Dakar, la apuesta masiva por el turismo, la demanda ante la Corte Internacional de Justicia y hasta la Cumbre del G77, ofrecen elementos y mecanismos de acuerdos básicos; si ese es el camino, se tendría que abrir un listado más osado y provocador de propuestas que debieran ser parte del debate político electoral pues se necesita acuerdos firmes entre todos sobre temas que están dados por la realidad, más allá de nuestra voluntad. Los retos de vivir en ciudades o la necesidad de generar excedente productivo no solo extractivo, son dos que aparecen de manera natural.

El reparto del excedente se expresa en políticas que establezcan equilibrios internos (bonos y oportunidades) y en el incremento de las capacidades que nos permitan dar respuesta a los desequilibrios internacionales, a través de producción, innovación y competitividad. Cualquiera sea la ubicación de los actores políticos en el nuevo escenario, el compromiso tendría que ser sobre ámbitos sociales que se mantienen después de las elecciones.

en tendencia: Medionuevo

Noticias Relacionadas

Elecciones con sobresaltos en medio de una crisis que no espera
Animal Político

Elecciones con sobresaltos en medio de una crisis que no espera

abril 18, 2026
Las guerras silenciosas por el control de las narrativas
Animal Político

Las guerras silenciosas por el control de las narrativas

abril 18, 2026
El sujeto que no existe: cuando el derecho excluye
Animal Político

El sujeto que no existe: cuando el derecho excluye

abril 18, 2026
Aparece un nuevo mapa de la vulnerabilidad en el mundo
Animal Político

Aparece un nuevo mapa de la vulnerabilidad en el mundo

abril 18, 2026
El fin de Orban y el futuro del populismo
Animal Político

El fin de Orban y el futuro del populismo

abril 18, 2026
Sin ideas no hay modelo: la política que Bolivia necesita
Animal Político

Sin ideas no hay modelo: la política que Bolivia necesita

abril 11, 2026

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto